La colocación de postes de telecomunicaciones genera riesgos para técnicos, directivos y vecinos en sectores como La Pitahaya, cerca del Colegio Costa Rica; Hatillo, en San José; y Heredia, en las cercanías del Parque Central y la Universidad Nacional (UNA).
El ingeniero civil estructural José Joaquín Rodríguez señaló entre las principales falencias la falta de un sistema de evacuación de líquidos a nivel de acera o calle.
Según explicó, esta condición provoca la acumulación de agua estancada, con riesgos estructurales y para la salud.
Rodríguez, catedrático universitario en el campo del comportamiento de materiales y cargas estructurales y miembro del Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos de Costa Rica (CFIA), tiene amplia experiencia en diseño de construcciones.
“Un problema ignorado de filtración y agua estancada puede provocar la falla total y colapso de la estructura, no sólo en el largo plazo, sino que incluso puede serlo en el corto plazo”, explicó Rodríguez.
Los hallazgos fueron analizados por peritos especializados a través de informes técnicos sobre postes instalados en la vía pública de San José, Heredia, La Unión, Puntarenas y otros cantones, que son utilizados como soporte para antenas de telecomunicaciones.
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Difícil de detectar la corrosión.
Los procesos de corrosión aparentemente son difíciles de detectar.
El daño se observó únicamente en la parte interna de las estructuras, sin manifestaciones visibles en la cara externa.
Además, la zona interna inferior, que se encuentra debajo de los cimientos, permanece con agua estancada, lo que dificulta aún más la detección de daños.
Estos procesos debilitan la estructura y amenazan su estabilidad.
Para Rodríguez, este tipo de daños cambia los principios habituales de la inspección visual.
«La corrosión tiene una condición muy específica. La corrosión tiende a salir a la superficie», explicó.
En condiciones normales, las manchas externas alertan al técnico y permiten la intervención. Sin embargo, cuando se acumula agua en su interior el proceso se invierte y se acelera el deterioro.
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Riesgo de sustitución y efectos sobre la salud.
Según Rodríguez, cuando el problema se haga visible, es posible que el deterioro ya esté avanzado.
«Lo que me queda es básicamente para reponerlo», advirtió.
La situación empeora con el cableado.
Según el análisis elaborado por especialistas, el sistema de tierras y conexiones “recoge el agua en su superficie hacia el exterior y la conduce al interior del poste”.
Esto convierte la estructura en un canal que acelera su deterioro y representa una amenaza para peatones y conductores.
Además del posible colapso por deterioro interno, la ausencia de evacuación de agua genera un riesgo adicional al «generar criaderos de insectos», según el informe.
Las estructuras pueden convertirse en fuentes de enfermedades.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el estancamiento del agua en los espacios urbanos facilita la reproducción de los mosquitos. Aedes aegyptivector de enfermedades como el dengue, Zika, chikungunya y fiebre amarilla.
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Se revisa el diseño constructivo
Otro aspecto técnico señalado en los informes corresponde a una práctica constructiva inusual en el país.
“No es lo más común en el país utilizar estructuras tubulares de acero directamente empotradas en la cimentación, como se ve en el post cerca del Colegio Costa Rica”.
El informe explica que “lo habitual es colocar anclajes (alambres) embebidos en la cimentación de hormigón, capaces de recibir la placa base de la estructura mediante tuercas inferiores y superiores”.
Esta solución protege el acero del contacto directo con la humedad del suelo.
Rodríguez coincidió en que lo ideal sería que, desde el diseño, la parte metálica no esté en contacto directo con el suelo.
Según explicó, la base de hormigón debe elevarse ligeramente por encima del nivel del suelo. De esa forma el agua acabaría “abrazando el hormigón” en lugar de atacar el acero.
A diferencia de otras fallas estructurales que pueden monitorearse durante años, la combinación de agua estancada y acero incrustado en el suelo crea un escenario de riesgo inmediato.

