La Presidenta de la República, Laura Fernández, fijó el 18 de mayo como fecha para reunirse con los dirigentes del Poder Judicial, según consta en una nota enviada este lunes.
La carta estaba dirigida a Orlando Aguirre, presidente de la Corte Suprema; Patricia Solano, presidenta del Tercer Distrito; Carlo Díaz, Ministro de Justicia; y Michael Soto, director interino del Instituto de Investigaciones (OIJ).
Fernández consideró importante «intercambiar con el poder judicial» sobre temas de interés nacional, como la lucha contra el crimen organizado y la impunidad.
«Los invito a una reunión el día 18 de mayo de 2026 a las 10 horas en el despacho de la Presidencia de la República», dice la carta.
El documento fue enviado ese mismo día y prometió no irrespetar la división de poderes, aunque advirtió que será muy crítico con la situación que se vive en otros poderes de la república.
«No tenemos un ejército para que yo dé un golpe de estado contra don Catalino Orlando Aguirre (…) Voy a ser muy crítica, siempre vigilando y luchando por la eficiencia en todo el estado», dijo en el programa. nuestra voz.
Por el lado del Ejecutivo, aseguró que en materia de seguridad se mantendrán medidas como la megacárcel y la vigilancia C5, junto con seis proyectos de ley que el gobierno ya tiene listos para enviar a la corriente legislativa.
Entre ellos, nombró uno para «proteger y dotar de eficiencia al poder judicial», otro para «reforzar las sanciones y castigos» y un tercero para «cambiar los casos en los que existen lagunas en la ley que permiten la interpretación».
Una de las personas invitadas a la reunión es Orlando Aguirre, presidente de la Corte Suprema. (archivo).
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¿Suavizar los bordes ásperos?
Mientras los votantes elegían a Fernández en las urnas, Aguirre le pidió al entonces presidente electo espacio para celebrar una reunión.
Ella respondió que podrían reunirse después del traspaso de poder, aunque llevó algunas cuestiones a los tribunales, sobre las que el magistrado intentó actuar.
Por otro lado, el presidente ya había criticado al tribunal en marzo cuando fue extraditado el ex juez Celso Gamboa.
Para Fernández, es «inconcebible» que el presidente del tribunal no se haya escandalizado por lo sucedido a Gamboa y no haya tomado medidas correctivas para evitar -según dijo- la «filtración» del crimen organizado en el poder judicial.
Insinuó además que esta organización había elegido a la persona que actualmente se encuentra en prisión en Texas, Estados Unidos.
Pese a ello, Aguirre se vio obligado a aclarar que Gamboa no fue seleccionado por el tribunal, sino que fue un proceso realizado por el legislativo.
Ese encuentro supondrá también el regreso de los encuentros entre el presidente de la república y el presidente de la Corte Suprema.
Esto se debió a que Rodrigo Chaves, el expresidente, había decidido dejar de asistir a reuniones de este tipo, dado que no se había llegado a ningún acuerdo.

