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la interminable historia del Algarrobico – Al Día cr

Llegará el día en que derribarán la que es, en el sentido más amplio de la palabra, la construcción más fea jamás construida en la costa de España. En el Playa del Algarrobicoen Carboneras, en pleno Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, existe desde hace más de veinte años una masa de concreto que nunca abrió sus puertas y acabó convirtiéndose en el símbolo más conocido de la catástrofe urbana española.

El monumento imposible. El hotel de veinte plantas y más de cuatrocientas habitaciones fue construido a lo largo de los años. del boom inmobiliariocuando el frenesí constructor parecía no tener límites legales o medioambientales y estaba literalmente encajado en la arena de una de las playas vírgenes más preciadas del Mediterráneo.

Hoy sigue ahí, oxidado, agrietado y abandonado. una anomalía física y moral: un edificio declarado ilegal por los tribunales, rechazado por la sociedad y, sin embargo, extraordinariamente resistente a la desaparición.

Una desviación irreconciliable. El contraste por sí solo explica el escándalo. Cabo de Gata-Níjar es uno de los espacios naturales más singulares de la Península Ibérica: Reserva de la biosfera de la UNESCO, espacio ramsarRed Natura 2000 y candidato recurrente a Parque Nacional por la excepcionalidad de sus paisajes volcánicos, su biodiversidad terrestre y marina y sus praderas de Posidonia, entre las mejor conservadas del Mediterráneo.

En este entorno de calas, dunas, acantilados y fauna protegida, irrumpe el Algarrobico. un cuerpo extrañoVisible a kilómetros de distancia, provoca incredulidad entre los visitantes y vergüenza por los demás entre quienes conocen la historia. Lo que debería haber sido un paraíso natural acabó siendo escenario de uno de los mayores atentados medioambientales en la costa española.

Licencias, planes falsos y tonterías. El origen del problema se remonta a finales de los 90 y principios de los 2000, cuando la promotora Azata del Sol tengo una licencia de las obras del Ayuntamiento de Carboneras con la primera aprobación de la Junta de Andalucía.

Esta aprobación se basó en una modificación irregular del Plan de Ordenación de los Recursos Naturales de Cabo de Gata, en el que se sustituyó un plano sin seguir el procedimiento legal ni estar publicado en el BOJA, calificándolo de facto como edificable. un terreno protegido. Años más tarde, el fiscal señaló que en caso de errores técnicos sólo cabía recurso judicial un cambio formal aprobado por el Consejo de Gobierno de Andalucía. Este atajo administrativo abrió la puerta a una construcción que nunca debería haber comenzado.

Un laberinto jurídico. Desde 2006, un tribunal ha ordenado detener el trabajo Cuando el hotel estaba casi terminado, el Algarrobico se convirtió en una caída justicia sin fin. Más de una decena de sentencias del Tribunal Supremo, sentencias del Tribunal Supremo de Andalucía y pronunciamientos reiterados haber completado que el hotel fue construido en un terreno protegido y debe ser demolido.

Sin embargo, cada error abrió uno. Nueva ruta de bloqueo. El Tribunal Supremo llegó incluso a señalar que la licencia municipal debía ser revocada formalmente antes del derribo, obligación que el ayuntamiento de Carboneras incumple desde hace años a pesar de las exigencias judiciales. El resultado fue un callejón sin salida donde nadie parecía tener la llave final.

Responsabilidades. en este lío ellos vivieron juntos Años de inacción del ayuntamiento, las cambiantes posiciones de la Junta de Andalucía y los repetidos anuncios del Gobierno central. Protocolos firmados, compromisos públicos y promesas políticas se sucedieron sin que la multitud desapareciera.

Mientras tanto organizaciones como paz verdeEcologistas en Acción y WWF se mantienen vivos presión social y legalincluso llevó el caso ante organismos europeos, denunciando que El Algarrobico no era una anomalía aislada, sino el emblema de un modelo que había dejado cicatrices similares en muchas otras costas españolas.

El camino de la expropiación. El cambio más importante se produjo cuando el gobierno decidió activarlo. El camino de la expropiación de países que invaden el dominio público marítimo-terrestre. En febrero de 2025 fue declarado empresa de servicios publicos de los inmuebles y se inició el proceso de ocupación y demolición de los mismos. La promotora del proyecto, Azata del Sol, intentó frenar el proceso con un recurso, pero en agosto de 2025 el Ministerio para la Transición Ecológica demandó él lo rechazóCierre de la vía administrativa y aceleración de plazos.

La administración considera que no existe indefensión, que el motivo de la expropiación está claramente motivado y que el interés general de restaurar un área protegida justifica la medida. Con esta decisión, el poder ejecutivo está cada vez más cerca de su cumplimiento su compromiso de derribar al menos la parte del hotel situada en los primeros cien metros de la costa.

La historia interminable. Aunque el rechazo del recurso acerca el derribo, el proceso continúa ser complejo. La determinación del precio justo, la posibilidad de recursos judiciales y la coexistencia de dos caminos diferentes (expropiación estatal y cancelación de la licencia municipal, defendida por la Cámara) mantienen abierto el riesgo de nuevos retrasos.

El gobierno puede ocupar el terreno con fines sociales, destinar una cantidad y seguir adelante, pero el promotor puede continuar podría venir a los tribunales. Paralelamente, bajo presión del TSJA, el Ayuntamiento de Carboneras ha iniciado finalmente la revisión de la licencia, proceso que Según los ambientalistaspodría fracasar si no hay una voluntad política real.

Un símbolo que va más allá del propio edificio. Más allá de plazos y detalles técnicos, El Algarrobico se ha convertido en algo más que un hotel ilegal. Es el recuerdo duradero de una época en la que, por ejemplo,el lema implícito fue “Constrúyelo, algo queda” y como la falta de controles efectivos puede violar la ley también en espacios naturales de máximo valor.

Su demolición no es sólo un problema estético o ecológico, sino un gesto de reparación Institucionalidad y credibilidad del Estado de derecho. Mientras el edificio siga en pie, seguirá transmitiendo la idea de que la ilegalidad puede continuar indefinidamente.

Veinte años después el resultado parece más cerca que nunca, aunque la historia de Algarrobico exige cautela. Si finalmente cae, no sólo supondrá el derribo de un hotel, sino también la conclusión simbólica de una de las caras más oscuras (y feas) del urbanismo español.

Imagen | Greenpeace, no tipográfico, FotoLanda, Müller

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