

En 1941 Isaac Asimov ya jugó con una idea que durante décadas sonó más a literatura que a infraestructura: Captando energía solar en el espacio y enviarlos de regreso a la tierra. No fue un incidente menor. Básicamente, era una pregunta que ya no es sólo cuestión de ciencia ficción: ¿Qué hacemos si la energía disponible aquí abajo no es suficiente para sostener lo que queremos construir? Más de ochenta años después, esta cuestión ha encontrado un nuevo protagonista: la inteligencia artificial.
Lo que hemos visto en los últimos años es una carrera para construir infraestructura de IA a enorme velocidad. Más modelos, más servidores, más centros de datos y, como resultado directo, más necesidad de suministro de energía estable. Meta sitúa el problema ahí: las fuentes limpias actuales ayudan, pero tienen limitaciones obvias cuando se trata de un suministro continuo. La energía solar no produce energía por la noche, el viento no siempre sopla y la red necesita almacenamiento para convertir esta energía intermitente en una base más confiable para sus operaciones.
La energía que impulsa la IA más allá de la Tierra
Se acerca el metamovimiento en forma de dos acuerdos que abordan el problema desde diferentes ángulos. La primera es con Overview Energy, una startup donde Meta tiene reservada hasta entonces 1 GW de capacidad de energía solar orbital para respaldar las operaciones del centro de datos de la empresa. La segunda opción es con Noon Energy, donde Meta ha reservado hasta 1 GW/100 GWh de capacidad de almacenamiento para tiempos de ejecución muy largos. La idea no es sustituir una tecnología por otra, sino combinar generación y almacenamiento para acercarse a un suministro más continuo.
Panorama general La propuesta de Energy se basa en una premisa fácil de decir pero difícil de implementar. Sus satélites estarían en órbita geoestacionaria sobre el ecuador de la Tierra, donde la luz del sol brilla constantemente. Desde allí, capturarían energía y la enviarían como luz infrarroja cercana de baja intensidad a los paneles solares existentes en la Tierra. Según Meta, estos sistemas convertirían el rayo en electricidad y la inyectarían a la red, tal como lo hacen hoy bajo la luz solar directa, incluso durante las horas en que ahora están inactivos.
Es una buena idea poner las cosas en perspectiva. La propia empresa está introduciendo esta tecnología en una fase temprana: Overview planea una Demostración orbital en 2028si su sistema intentara enviar energía de forma inalámbrica desde el espacio a un panel solar en la Tierra por primera vez. Si tiene éxito, la alimentación comercial a la red estadounidense podría comenzar como muy pronto en 2030. En el medio queda la parte más difícil: demostrar que el sistema funciona, que es escalable y que puede hacerlo en un sentido económico.
La segunda alianza aborda una cuestión menos destacada pero igualmente importante: ¿qué sucede cuando ya se ha producido energía limpia y es necesario mantenerla por más tiempo? Mediodía Energía funciona utilizando celdas de combustible de óxido sólido reversibles y almacenamiento a base de carbono para proporcionar más de 100 horas de almacenamiento, mucho más de lo que Meta dice que las baterías de iones de litio pueden ofrecer hoy.
Estas dos alianzas encajan en una estrategia energética mucho más amplia. Meta asegura que ya firmó más de 30 GW energía limpia y renovabley sitúa estos acuerdos junto a sus proyectos geotérmicos de próxima generación con Sage Geosystems y XGS Energy, y 7,7 GW de energía nuclear relacionados con Vistra, TerraPower, Oklo y Constellation Energy. Lo que queda es una instantánea bastante clara: la IA no sólo está empujando a las empresas de tecnología a comprar más chips, sino que también las está obligando a buscar energía en lugares cada vez menos convencionales.
Imágenes | con Grok
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