
La formación del fenómeno de El Niño cambiaría el comportamiento de la temporada de ciclones tropicales en 2026.
Mientras que el Océano Pacífico tendría mayor actividad de lo habitual, el Océano Atlántico registraría menos sistemas de lo normal, según el Instituto Meteorológico Nacional (IMN).
Según el IMN, la temporada en la cuenca del Océano Pacífico inició el 15 de mayo y se extenderá hasta el 30 de noviembre.
Según el pronóstico del Servicio Meteorológico Nacional de México, en esa región Este año podrían surgir entre 18 y 21 tormentas tropicales con nombre.
«El promedio normal es de 15 sistemas, por lo que el escenario sugiere una temporada más activa de lo habitual», afirmó el Servicio Meteorológico.
Además, el IMN explicó que este comportamiento está relacionado con la consolidación de un fuerte evento de El Niño durante la segunda mitad del año.
«El pronóstico muestra un aumento en la actividad ciclónica respecto de lo normal, debido a la expectativa de formación de un evento fuerte de El Niño», agregó la institución.
Del Centro de Predicción Climática de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés), ya se activó la alerta de huracán.
Atlantic tendría menos sistemas
Mientras que el Océano Pacífico mostraría un aumento en la actividad ciclónica, el Océano Atlántico tendría un comportamiento más limitado por la influencia del fenómeno.
Para esta cuenca, el IMN pronostica entre nueve y 12 sistemas tropicales durante la temporada 2026. El promedio climatológico es de unos 14 ciclones por año.
De ese total, entre cinco y seis podrían convertirse en tormentas tropicales, mientras que entre tres y cuatro alcanzarán la categoría de huracanes. Además, uno o dos podrían convertirse en huracanes importantes.
La temporada de ciclones en el Atlántico comenzará el 1 de junio y se extenderá también hasta el 30 de noviembre.
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Costa Rica mantiene riesgo indirecto
Aunque el Océano Atlántico tendría menos sistemas este año, el IMN advirtió que esto no elimina el riesgo para Costa Rica.
«Se le da más énfasis a los sistemas del Atlántico porque son los que normalmente nos afectan, sin embargo, no podemos descartar que nos llegue alguno del Pacífico», señaló la institución.
Costa Rica rara vez recibe impactos directos de ciclones tropicales. Sin embargo, los efectos indirectos pueden provocar lluvias intensas, saturación de suelos, inundaciones de ríos y deslizamientos de tierra.
Además, durante los eventos de El Niño, muchos sistemas atlánticos tienden a permanecer más alejados del Caribe, lo que reduce la posibilidad de influencia directa sobre Centroamérica.
Aun así, un solo ciclón en la zona puede causar daños importantes al país.
El IMN recordó que, durante 2025, uno de los sistemas de la temporada generó lluvias intensas y acumulaciones récord en octubre, pese a no afectar directamente el territorio nacional.
Un comportamiento diferente ocurre en el Océano Pacífico. Según los expertos, la trayectoria natural de los ciclones en esa cuenca tiende a alejarlos paulatinamente de las costas centroamericanas.
Sin embargo, estos sistemas también pueden cambiar las condiciones atmosféricas locales y favorecer episodios de lluvias en el país.
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