Ciencia y tecnología

Hay gente que roba cucharas, servilletas o vasos en los restaurantes. Y para muchos se ha convertido en una carga económica. – Al Día cr

Quienes hemos vivido en residencias universitarias sabemos que hay objetos que aparecen sin que nadie pueda recordar exactamente cómo llegaron allí. Un tarro de 100 montaditos, por ejemplo. Ojo, no culpo a nadie, los encontré en la cocina cuando vivía en un piso compartido en Barcelona. El caso es que robar parafernalia en bares, restaurantes u hoteles no es nada nuevo. Lo novedoso es la estandarización con la que esto está sucediendo y los costes reales que empieza a imponer al sector.

Porque coger una cuchara “dulce”, un vaso bonito o una toalla con logo no es una anécdota aislada ni una broma dulce. Es un fenómeno generalizado y sistemático y según medios nacionales Y internacionalcada vez más caro.

Si tiene repercusión en el presupuesto. El problema ya no es anecdótico. Según los datos proporcionados a los españoles Desde la agencia de catering Foodie Love, la constante desaparición de artículos obliga a muchos bares y restaurantes a reservar un artículo de reposición concreto. En la provincia de Alicante, uno de ellos -galardonado con una estrella Michelin- gasta unos 2.000 euros al año sólo en reponer lo que se llevan los clientes.

El fenómeno fue calificado en este ambiente como “hurtos nobles”: robos que no se cometían por necesidad, sino por diversión, por coleccionismo o simplemente por impulso. Sin embargo, la etiqueta es tan llamativa como cuestionable. Porque estos robos no sólo son sofisticados, sino que también son repetitivos, predecibles y, en muchos casos, bastante cutres. No hay épica ni transgresión: hay desgaste económico y pérdida progresiva de calidad del local.

El impulso de tomar algo “sólo porque sí”. Los objetos que desaparecen se repiten con regularidad casi industrial: vajillas, bienes de consumo y artículos de baño. Las cucharas de café se encuentran con mayor frecuencia volando sobre las mesas, especialmente si tienen un diseño, color o textura especial. Mientras que un modelo básico puede costar un euro, un modelo de diseño cuesta cuatro euros. Platillos, tazas, aceiteras, azucareros o edulcorantes van por el mismo camino. algunos restaurantes Se dan cuenta que tienen que comprar Decenas cada mes.

Otro foco de atención está en el baño. Como informan los camareros en declaraciones de testigos. recogido por Diario Vasco Como resultado de una búsqueda iniciada por el perfil @soycamarero, desaparecen jaboneras, papel higiénico, ambientadores, tapones, tapas de inodoro, botones a presión o incluso azulejos. La ironía entre los trabajadores es grande, pero el problema es grave. Además, ¿qué tan detallado en los medios especializados Food & Wineno es una necesidad, es sentimentalización del objeto, diseño atractivo, alcohol, desinhibición y sobre todo sentimiento de impunidad. El cliente no se percibe a sí mismo como un ladrón; Se dice a sí mismo que es un recuerdo.

El robo se sospechaba en hoteles. Si bien el fenómeno es preocupante en bares y restaurantes, es directamente masivo en los hoteles. Según una encuesta de HostelturEl 87% de los huéspedes admite haber cogido algo de una habitación al menos una vez en la vida. Toallas, jaboneras, minialmohadas y cajas de pañuelos encabezan la lista. El presidente de AC Hoteles, Antonio Catalán, confirmado en el podcast de Nude Project que su cadena pierde más de 80.000 toallas al año tanto en España como en Italia. Todo con un logo que definitivamente no pasará desapercibido.

Algunos establecimientos han decidido adoptarlo. como parte del negocio: Tolerancia de determinadas pérdidas como: B. publicidad involuntaria, venta de los objetos o facturación directa con la factura. Otros han explorado vías más creativas. Este es el caso de la cadena sueca BWH Hotels, que lanzó la campaña La recompensa por el robo del hotelque invita a devolver objetos robados -desde lámparas hasta maniquíes- a cambio de alojamiento en un hotel o desayuno.

¿Y si me atrapan? El recordatorio legal. Es importante no perder de vista que tomar un artículo sin permiso, por muy normal que sea, es un robo. Como explican los expertos en derecho penal citado por RRYP GlobalEl Código Penal español hace una clara distinción entre hurto y hurto, pero ambos son delitos.

Si el valor de los bienes robados no supera los 400 euros, se trata de una infracción leve y se castiga con multa. Si se excede esta cantidad, pueden resultar penas de prisión. No sólo se evalúa el elemento individual, sino también la suma total y las circunstancias. «Lo tomé por error» no siempre es una excusa.

El souvenir por el que todos pagamos. Quizás todavía esté en el suelo la jarra de 100 montaditos, lo que se convirtió en una broma recurrente. Pero multiplicada por mil, la misma lógica hace que bares, restaurantes y hoteles pierdan personalidad y calidad. Y tiene una consecuencia directa: menús más caros o productos más baratos, como reconocen los hoteleros. citado en El Español.

No es un atraco elegante ni rebelde. Es un gesto pequeño, repetido y aceptado que acaba teniendo un gran impacto. Y al final, como casi siempre, el souvenir lo tenemos que pagar todos.

Imagen | freepik

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