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Grecia y el monitoreo del volcán Poás. Gases y cenizas. – Al Día cr

La Universidad Nacional (UNA) instalará nuevamente equipos de monitoreo en comunidades de Grecia para monitorear la presencia de gases volcánicos y partículas de ceniza tras los recientes cambios registrados en el volcán Poás.

La medida surge tras repetidos episodios de acumulación de dióxido de azufre, que están relacionados con nuevas fumarolas, cambios de dirección del viento y también erupciones.

Según José Pablo Sibaja, del Laboratorio de Química Atmosférica (LAQAT-UNA), el objetivo es fortalecer el monitoreo de la calidad del aire en sectores cercanos al volcán y con historial de daños.

«Con este aviso verde del CNE queremos reforzar la vigilancia y un seguimiento más estrecho del volcán», explicó el especialista a El observador.

La Comisión Nacional de Emergencia (CNE) declaró este miércoles alerta verde en el Parque Nacional Volcán Poás debido a los recientes cambios observados en el coloso.

San Luis volverá a ser punto de seguimiento

Uno de los sectores donde se prevé instalar equipos es San Luis de Grecia, una de las comunidades ya afectadas por gases y cenizas durante la intensa erupción registrada en 2025.

En ese momento, los monitoreos realizados por la UNA detectaron un deterioro en la calidad del aire y aumentos significativos en la concentración de dióxido de azufre.

Ahora los científicos intentan dar seguimiento a los nuevos episodios de gas registrados tras las erupciones del 10, 27 y 28 de abril que provocaron importantes cambios en el interior del cráter.

Entre ellos destacan la aparición de nuevas fumarolas y cambios en la dinámica de las emisiones de gases.

«Queremos poner los equipos en zonas donde hay población haciendo su rutina diaria para estudiar qué respiran y en qué magnitudes», explicó Sibaja.

Equipo de monitoreo utilizado en 2025 durante las constantes erupciones del volcán Poás. (Archivo de fotografía/observador).

Los cambios en el viento favorecen la acumulación

Según el investigador, uno de los factores que más ha influido en las últimas semanas es el comportamiento atmosférico.

Durante la estación seca, los fuertes vientos propagan la columna de gas hacia el oeste o suroeste. Sin embargo, con la transición a la temporada de lluvias, la velocidad del viento disminuye y cambia constantemente de dirección.

Esto provoca que los gases se acumulen temporalmente cerca del cráter y en sectores cercanos al parque.

«Se generan como domos de gas que se acumulan en el parque y luego se propagan», indicó.

Además, explicó que cuando el viento sopla del sur, algunos de estos gases pueden afectar las zonas de visita y comunidades cercanas.

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El monitoreo incluirá gases y partículas.

Los equipos que instalará la UNA permitirán medir concentraciones de dióxido de azufre, partículas en suspensión y otros indicadores relacionados con la calidad del aire.

El objetivo es identificar posibles efectos sobre la población y comprender cómo se comportan los contaminantes en diferentes momentos del día y bajo diferentes condiciones meteorológicas.

Según Sibaja, los episodios de mayor concentración de gases pueden ocurrir durante la noche y las primeras horas de la mañana, cuando la velocidad del viento disminuye y la atmósfera favorece la acumulación cerca de la superficie.

De igual forma, recordó que en las últimas semanas se han registrado episodios de gases en niveles considerados peligrosos e incluso tóxicos por períodos cortos.

Pese a ello, los especialistas dejan claro que el escenario actual no es comparable a la intensa actividad eruptiva observada en años anteriores.

Mientras que la alerta verde responde principalmente a un fortalecimiento preventivo de la vigilancia científica y operativa del volcán.