por al menos tres añosentre 2017 y 2020a esquema «sistemático y coordinado» para la compra de inmuebles con precios superiores a su valor reallo que provoca un daño económico millonario a los fondos gestionados por Sociedad Administradora de Fondos de Inversión BCR (BCR SAFI).
Este es el tesis central de la Fiscalíareseñado en la decisión judicial que autorizó una serie allanamientos, registros e incautación de pruebas dentro de la causa 21-000209-1218-PErelacionados con presuntos delitos de corrupción, fraude y organización criminal.
Según el documento, los investigadores sostienen que los hechos no estaban aisladospero el resultado de un plan previamente estimadorealizado por un cadena de decisión interna que permitió realizar compras de propiedades valores infladoslo que favorece a un grupo económico en detrimento de los fondos de inversión.
La Fiscalía confirma que el imputado «Fueron organizados con un plan criminal previamente establecido”y con un división de funciones definidaque permitió desarrollar operaciones «gradual, sucesivo y contiguo» durante varios años.
«Las compras de activos inmobiliarios se realizaron a precios superiores al derecho, lo que provocó una ventaja financiera indebida», afirma el documento judicial.
El daño económico estimado por los investigadores asciende a aproximadamente $92 millonesrelacionados con la adquisición de diversas propiedades, incluida la Parque Empresarial del Pacífico (PEP)así como otros bienes ubicados en Santa Ana, La Uruca, San Pablo, Ciudad Colón y Pavas.
La compra del Parque Empresarial Pacífico (PEP) está bajo investigación por parte de las autoridades judiciales. (Foto Archivo/)
el parque empresarial
Según la resolución judicial, el Parque Empresarial Pacífico pasó a ser pieza clave del caso porque, a juicio de los investigadores, no cumplió con las condiciones reales para ser adquiridopero aun así se presentó internamente como una inversión viable y atractiva.
La fiscalía sostiene que el valor asignado al proyecto se basa en dos «piedras angulares»: un presupuesto físico y una valoración financiera que no reflejaba el estado real de desarrollo. En particular, se indica que el proyecto fue tratado como si estuviera en un estado más avanzado de lo que en realidad estaba, a pesar de que aún faltaba obras pendientes y aspectos constructivos inconclusos.
A nivel financiero, la resolución señala que el valor del PEP se habría inflado proyecciones de ingresos que incluían arrendamientos inexistentes o no consolidadoslo que permitió justificar un precio de compra significativamente mayor.
A esto se suman las evaluaciones externas que, según la tesis fiscal, No advirtieron que el parque empresarial estaba en desarrollopresentándolo como un activo terminado y operativo.
A partir de estos aportes, el Comité de Inversiones avaló la operación y posteriormente el Directorio del BCR SAFI autorizado para avanzar con el proyecto hasta un monto determinadoa pesar de que, según los investigadores, la propiedad no se pudo obtener en esas condiciones.
Para la fiscalía, el caso Pacific Business Park muestra cómo una cadena de valoraciones distorsionadas puede conducir a decisiones formales que daños económicos relevantes a los fondos gestionados.
Cómo funciona el esquema, según la fiscalía
Según el documento judicial, el supuesto marco fue respaldado tres pilares clavelo que permitió justificar internamente las compras:
1. Evaluaciones físicas con información falsa.
Fiscalía sostiene que informes técnicos sobre el estado de los inmuebles Registraron datos que no se correspondían con la realidadpresentar proyectos como más avanzados, completos o valiosos de lo que realmente eran.
En el caso del Pacific Business Park, los investigadores indican que condiciones de construcción que no existíanlo que incide directamente en el valor asignado al activo. “En las estimaciones físicas del inmueble se registró información falsa”, señala la resolución.
2. Proyecciones financieras infladas
El segundo apoyo del plan sería la valoración financierabasándose –según la Fiscalía– en flujo de arrendamiento inexistente o no consolidadolo que permitió proyectar una rentabilidad artificialmente alta. “Se utilizaron flujos provenientes de arrendamientos inexistentes para justificar el valor del inmueble”, detalla el documento.
Estas proyecciones fueron cruciales para presentar la compra como atractivo y rentable para fondos de inversión.
3. Expertos externos que omitieron información clave
La fiscalía también cuestiona la evaluaciones externasque habría tratado algunos proyectos como si fueran hechoincluso si todavía tuvieran obras pendientes o estaba en desarrollo.
Según los investigadores, esta omisión fue la clave para mantener los precios altos ante los órganos de decisión.
El papel del Comité de Inversiones y del Consejo
El esquema, siempre según la Fiscalía, a través del «órganos formales de toma de decisiones del BCR SAFI.
Primero, el Comité de Inversiones analizó los informes técnicos y financieros y emitió una recomendación. Entonces, el Junta proporciona la garantía final, que autoriza los importes máximos de compra.
La tesis fiscal no cuestiona la existencia del procedimiento, sino más bien la información sobre la cual se tomaron las decisiones«Las inversiones fueron aprobadas sin deliberación exhaustiva, con base en informes que no reflejaban la realidad del activo», dice la resolución.
En el caso del PEP, por ejemplo, el Consejo habría autorizado que el proyecto avanzara aunque el activo no podría adquirirse en esas condicionessegún la fiscalía.
Para los investigadores, el mecanismo como efecto cascada dado que, Si las evaluaciones iniciales fueron erróneas, todo el proceso posterior está contaminadoincluso si las decisiones fueran formalmente válidas.
Así, los acuerdos registrados en actas y las aprobaciones colegiadas habrían servido dando apariencia de legalidad a operaciones que son esencialmente una daño económico significativo.
Por qué la fiscalía solicitó los allanamientos
La resolución justifica los allanamientos por la necesidad de reconstruir cómo se tomaron las decisionesqué información tenía cada actor y si existía coordinación anticipada entre funcionarios y particulares.
Por este motivo, el secuestro de:
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Actas y documentación corporativa.
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Informes técnicos y financieros.
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Correos electrónicos y archivos digitales.
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Dispositivos electrónicos personales.
«Si no se realiza la debida diligencia se puede impedir la verificación objetiva de los hechos investigados», advierte el documento.
Más allá de las cantidades y bienes, la Fiscalía destaca que se trata de un esquema sostenido durante añosno de decisiones puntuales o errores aislados.
La demarcación temporalentre 2017 y 2020– es la clave para comprender la magnitud del caso: durante ese período se repitieron patrones, actores y mecanismos que permitieron consolidar el presunto daño económico, según los investigadores.

