Durante años hemos escuchado advertencias sobre el colapso global de las poblaciones de abejas, mariposas y otros polinizadores. Si bien el debate se ha centrado a menudo en la pérdida de biodiversidad y ecosistemas, un nuevo e innovador estudio muestra que esta crisis ecológica va mucho más allá y apunta a la disminución de los insectos. Ya está teniendo un impacto directo en la nutrición humana.lo que se convierte en una cuestión de seguridad alimentaria muy importante.
Está siendo analizado. Aunque algunas personas desearían que estos insectos desaparecieran porque los repelen, la realidad es que no es la mejor idea. La pieza central de esta nueva advertencia es un estudio publicado en la naturaleza Cuantificó el impacto real y tangible que tiene la falta de polinizadores en el medio ambiente.
¿Qué se vio? Aquí, el equipo analizó la vida cotidiana de 10 aldeas agrícolas en Nepal durante un año, comparando datos sobre la abundancia y diversidad de insectos polinizadores en la región, los rendimientos exactos de sus cultivos y, lo más importante, el estado nutricional de los residentes.
Después de cruzar toda esta información, los resultados mostraron que los polinizadores son directamente responsables aprox. 44% de los ingresos agrícolas de estas comunidades. Sin embargo, el dato más crítico está en la dieta, ya que los insectos aseguran más del 20% de la ingesta de vitaminas A, E y ácido fólico. Y al reducir la polinización Las cosechas de frutas, verduras y semillas ricas en estos micronutrientes están disminuyendo drásticamente, Esto deja a las comunidades expuestas a deficiencias nutricionales.
Una crisis importante. Para comprender la magnitud de este hallazgo, debemos observar la tendencia global a la que la comunidad científica y los medios de comunicación a menudo se refieren como el «apocalipsis de los insectos». En este caso, un estudio de 2019 hizo sonar las alarmas al estimar esta 40% de las especies de insectos en todo el mundo está disminuyendo. Y los datos sugirieron una disminución masiva en la cantidad de insectos voladores en partes de Alemania y también en los bosques de Puerto Rico.
Y lógicamente, esta desaparición global tiene consecuencias, porque los insectos son la base de innumerables redes tróficas y son esenciales para la utilización de nutrientes y la polinización. Se estima que aproximadamente tres cuartas partes de los cultivos alimentarios del mundo dependen en algún grado de la polinización animal.
¿Por qué están desapareciendo? Ciencia esta claro que el uso intensivo de la tierra y el cambio climático son factores muy importantes para explicar la disminución de estos insectos. Y, paradójicamente, las regiones donde la abundancia y diversidad de insectos están disminuyendo más son aquellas con agricultura intensiva y con poco hábitat natural restante, lo que se ve exacerbado por el aumento de las temperaturas.
En definitiva, nos encontramos ante un auténtico círculo vicioso, porque aunque se está destruyendo el hábitat de los insectos y se utilizan masivamente pesticidas para producir más alimentos, también estamos destruyendo a los propios polinizadores de los que depende la rentabilidad y la calidad de estos cultivos.
¿Hay alguna solución? Aquí, la ruta de escape indicada en la investigación apunta a la necesidad de plantar franjas de flores nativas alrededor de los cultivos para asegurar un suministro constante de alimento a los polinizadores. Además, también es esencial la transición a modelos agrícolas que no envenenen indiscriminadamente a nuestros aliados.
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