
El Caribe Sur de Costa Rica atraviesa una sequía meteorológica declarada oficialmente, habiendo cumplido los criterios técnicos establecidos por el Instituto Meteorológico Nacional (IMN).
La condición se concentra en los sectores costeros y se extiende a zonas cercanas al cantón central de Limón.
Según el IMN, la escasez responde a un Mar Caribe anormalmente cálido y una temporada de olas de frío que no lograron avanzar con normalidad hacia Costa Rica.
“Ya tenemos oficialmente una sequía meteorológica en los sectores costeros del Caribe Sur, porque el índice confirma una condición deficitaria que se sostiene desde hace mucho tiempo”, explicó Karina Hernández, de la Unidad de Climatología del IMN. El observador.
En contexto, Costa Rica tuvo un año sin registrar sequía meteorológica en ninguna región. Sin embargo, en 2024 todo el país comenzó a sufrir sequía por la influencia del fenómeno de El Niño.
Sin embargo, a finales de ese mismo año, los dos años y medio de sequía que habían afectado la vertiente Caribe y la Zona Norte Oriental fueron revertidos gracias a un aumento significativo de las precipitaciones.
¿Cómo se explicó?
Según el experto, el IMN utiliza el Índice Estandarizado de Precipitaciones (SPI), recomendado por la Organización Meteorológica Mundial para el monitoreo de sequías.
Además, el diagnóstico requiere:
- Tres trimestres móviles o cinco meses consecutivos con déficit.
- Consistencia en varias estaciones de monitoreo.
- Que el comportamiento sea regional, no aislado.
“Una sequía no se establece en una sola temporada, sino cuando el patrón es regional. En este caso el monitoreo confirma la sequía en la franja costera del Caribe Sur”, explicó Hernández.
Si bien llovió con normalidad en los sectores montañosos, el litoral mantuvo un persistente déficit que activó el Sistema de Alerta Temprana de Sequía (SAT Sequía) del IMN.
Factores en contra
Hernández señaló que la poca influencia del shock de frío jugó un papel decisivo.
«En noviembre debimos haber recibido más empuje y no está sucediendo; esperamos que esta sea una temporada con retrasos en el empuje que logra llegar a Costa Rica y generar lluvias en el Caribe y la Zona Norte», dijo.
Además, el IMN identifica un factor adicional: el Mar Caribe se mantiene más cálido de lo habitual.
“Esta piscina cálida afecta las circulaciones atmosféricas, que inciden en la llegada del empuje y condicionan la lluvia en la vertiente caribeña”, indicó.
Este cambio, según Hernández, afecta múltiples procesos climáticos, desde el sistema de crestas frías hasta el comportamiento de la temporada de huracanes.
Además, el IMN mantener observación de algunos sectores costeros del Caribe Norte que empieza a mostrar déficit.
«Algunos sitios presentan malas condiciones, pero aún no está generalizado», dijo Hernández.
Por ahora, sólo el Caribe Sur cumple con los requisitos formales para declarar sequía meteorológica.
¿Por qué hay sequía si sigue lloviendo?
Al respecto, Hernández explicó que la sequía en el Caribe se comporta diferente a la del Pacífico.
En el Caribe, incluso durante la sequía, llueve, pero la cantidad es significativamente menor de lo habitual.
«Aunque tenemos sequía en el Caribe, sigue lloviendo. No es como en el Pacífico, donde casi deja de llover», explicó.
Este detalle ayuda a entender por qué la escasez puede coexistir con días de lluvia sin contradecir el comunicado oficial.
Posibles efectos en la agricultura
En cuanto a los impactos, el experto apuntó que las consecuencias no serán generalizadas.
“Una condición carencial no necesariamente implica pérdidas. Depende del cultivo y de su estado fenológico”, explicó.
Algunos cultivos costeros pueden verse afectados por la disminución de las precipitaciones, mientras que otros, como las musáceas, pueden experimentar beneficios temporales al reducirse la presencia de hongos y enfermedades asociadas al exceso de humedad.
«En zonas muy lluviosas como el Caribe, menos lluvia puede reducir los problemas sanitarios del cultivo», añadió Hernández.

