Ciencia y tecnología

El audio filtrado del accidente de Adamuz entre el Iryo y el conductor de Atocha – Al Día cr

«No viene ningún tren».

Es el término clave del audio. elDiario.es fue difundido en exclusiva y en el que se puede escuchar la conversación entre el conductor del tren Iryo y el puesto de mando. El sonido proviene de la caja negra del tren italiano, que, hasta donde sabemos, habría descarrilado y segundos después habría sido atropellado por un Alvia que viajaba en sentido contrario y arrojado al borde de la vía y al fondo de un terraplén de cuatro metros de altura.

El Conversación entre conductor y centro de control El tráfico ha desatado todo tipo de especulaciones, pero por ahora forma parte de una investigación que se espera que sea muy larga y que podría durar meses. Por tanto, los intentos de concluir qué ocurrió o qué elementos provocaron el primer y segundo descarrilamiento son puras especulaciones. De hecho, el propio presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, así lo señaló en las primeras horas no se pudo determinar de manera concluyente que el tren Alvia había chocado con el vehículo italiano.

Audio y sus efectos.

En las grabaciones de audio filtradas, el conductor de Iryo contacta con el centro de mando de Atocha y explica que tuvo «un problema» en la ruta. Desde allí le piden un teléfono de contacto y bajar los pantógrafos, a lo que el conductor responde que ya hizo el trámite. Los pantógrafos son los elementos que conectan el tren con la catenaria y por tanto con la red eléctrica.

Un problema se produce cuando hay un problema con el pantógrafo o la línea aérea. En este caso, el tren queda parado y puede sufrir una fuerte desaceleración, como una especie de ancla que le impide avanzar más. De hecho, el propio maquinista del tren explica en el audio que el tren está completamente bloqueado.

En este punto, la comunicación se detiene y (si no se salta ningún audio en el medio) El conductor avisa a Atocha que ha sufrido un descarrilamiento y ocupa la vía contigua. En ese momento exige que el tráfico se detenga inmediatamente y desde el puesto de mando se le asegura que “no llega ningún tren”. A continuación, la persona que va delante del tren Iryo pide enviar servicios de emergencia, desde una ambulancia hasta los bomberos, ya que un vagón está en llamas y hay heridos a bordo.

Luego, el conductor anuncia que saldrá del taxi y el audio se corta.

De la grabación de audio se desprende que no hay ninguna referencia al tren Alvia (Renfe), que presuntamente habría chocado con los vagones de Iryo y posteriormente descarrilado. Ni el conductor ni el centro de mando saben que esto ha sucedido, lo que abre dos posibilidades.

Sin información oficial todavía sobre la mesa, lo que tenemos sigue siendo pura especulación. Una posibilidad es que el impacto del Alvia se haya producido casi inmediatamente después del descarrilamiento con el Iryo, golpeándolo ligeramente pero con suficiente fuerza como para que el conductor, que intentaba frenar de emergencia su vehículo en una situación de estrés, no se diera cuenta. Un golpe, por leve que fuera, a más de 200 km/h podría haber provocado el segundo descarrilamiento y explica por qué los trenes se encontraron a 700 metros de distancia entre sí.

De ser así, también es posible que el maquinista no se diera cuenta inicialmente (en el intervalo entre las comunicaciones en las que anunció que comprobaría la situación de su tren) que se trataba de un segundo vehículo accidentado, ya que la distancia y la caída al terraplén habrían oscurecido al Alvia.

Dos teorías en competencia

El propio ministro de Transportes, Óscar Puente, señaló esta posibilidad. Inicialmente se previó un lapso de tiempo de unos 20 segundos entre la salida del primer Iryo y el impacto del Alvia. La proximidad entre ambos trenes no habría permitido que el sistema de seguridad avisara del obstáculo en la vía y detuviera el tren. Puente así lo cree apenas pasaron nueve segundos entre el descarrilamiento del Iryo y el impacto del tren de Renfe. El responsable del transporte se asegura de ello. Esto explicaría por qué el conductor no se da cuenta de que un segundo tren ha chocado con su vehículo.

La otra posibilidad es que el Alvia aún no hubiera llegado a la zona del accidente cuando el ingeniero contactó por segunda vez con el centro de mando. Sin embargo, Puente ha indicado que se está produciendo la segunda comunicación “entre tres y cuatro minutos después del primero”. Esto significa que si el tren Alvia no hubiera chocado o pasado junto al Iryo en el momento del accidente, tendría que estar a más de 13 kilómetros del suceso, que es la distancia que recorre un tren a 200 km/h en cuatro minutos.

Tweet de Óscar Puente mostrando el mapa del puesto de mando con la ubicación de los trenes

En Contactamos con SEMAF (Sindicato Español de Trabajadores Ferroviarios), que nos explica que el sistema LZB envía información con la posición del tren al puesto de mando. Allí el tren aparece en un mapa como se muestra en Esta imagen fue subida por el Ministro Óscar Puente.

En este mapa podrás ver cómo se mueven los trenes, con su posición actualizada cada cierto tiempo. Explican que en cada línea hay un jefe de departamento que debe realizar un seguimiento de la posición de cada tren. Por ello, dicen que hay varias posibilidades, pero aclaran que los motivos pueden ser variados.

Explican que hay dos opciones que resuenan con más fuerza. Una de ellas es que el Alvia transmitió su posición al vehículo de Iryo casi inmediatamente después del accidente y el puesto de mando creyó que no venía ningún tren en sentido contrario, lo que también fue comunicado al conductor del tren italiano. En segundo lugar, el Alvia “desapareció” del mapa por las peculiaridades del sistema LZB o por daños en la ruta que interrumpieron las comunicaciones por cable. En este caso, no explicaron por qué no se dieron cuenta desde el puesto de mando de que el punto que señalaba el tren había desaparecido.

Recuerdan también que de momento todo quedan en especulaciones, centrándose en un posible tratamiento del tono y las dudas sobre si realmente pasaron tres o cuatro minutos entre las dos comunicaciones del conductor de Iryo, tal y como indica Transportes. Asimismo, han anunciado que seguirán denunciando la filtración de las grabaciones de audio al considerar ilegal su uso fuera de la investigación.

Foto | Óscar Puente Y EMÚ

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