El Mundo

EE.UU. cierra filas con Panamá contra China: ¿por qué defiende su soberanía sobre el canal? – Al Día cr

Por Eumar Esaá

La presión marítima de Porcelana en buques de bandera panameña finalmente se encontraron el 28 de abril con la oposición de Estados Unidos, que firmó una declaración junto con otros cinco países del continente, en el que defiende la soberanía de la nación istmeña en el canal por el que se mueve el 5% del comercio mundial.

El documento, que también fue firmado por Bolivia, Costa Rica, Guyana, Paraguay y Trinidad y Tobago, señala: «Estamos siguiendo de cerca la presión económica específica de China y las recientes acciones que afectan a los buques de bandera panameña».

El texto atribuye la acción a represalias “tras la decisión del Tribunal Supremo independiente de Panamá sobre las terminales Balboa y Cristóbal” y agregó que se trata de “un intento flagrante de politizar el comercio marítimo y violar la soberanía de las naciones de nuestro hemisferio”.

Los firmantes añaden: «Cualquier intento de socavar la soberanía de Panamá representa una amenaza para todos nosotros» y añaden que la posición de la nación del Istmo como «pilar de nuestro sistema de comercio marítimo» debe «mantenerse libre de cualquier presión externa indebida».

La posición de Estados Unidos llega poco más de un año después de que el Presidente Donald Trump amenazó con revertir la devolución del control del Canal a Panamá, para presionar por la anulación de la creciente influencia china sobre el paso interoceánico.

El motivo del cambio de posición del Casa BlancaLa preocupación actual por el respeto a la soberanía panameña se debe a las presiones del gigante asiático que afectan el comercio marítimo estadounidense.

Fin de casi 30 años de concesión

Todo comenzó el 30 de enero cuando la Corte Suprema de Panamá anuló un contrato por el cual la Panama Ports Company (PPC), que forma parte del multimillonario conglomerado CK Hutchison de Hong KongAdministraba los puertos de Balboa, en el Océano Pacífico, y Cristóbal, en la entrada del Atlántico.

El acuerdo ha sido renovado continuamente desde 1997, pero en su sentencia el máximo tribunal panameño lo consideró «inconstitucional» por su «excesiva tendencia a favor de la empresa» que resultaba «perjudicial para el erario estatal».

El fallo agregó que la última renovación se hizo de manera automática, sin revisión de la Contraloría y sin una renegociación adaptada a las nuevas dimensiones del sector portuario panameño.

La decisión judicial, que los analistas vincularon a las presiones de Washington para reducir la influencia china en la administración del canal, se produjo en un momento en que CK Hutchinson ya había decidido renunciar a su participación y negociarla con un consorcio estadounidense.

La compañía hongkonesa ya ha anunciado la venta del 90% de sus acciones en el PPC a la gestora de activos BlackRock, en una negociación que incluyó otros 43 puertos bajo su administración en 23 países y cuyo valor ascendió a 22.800 millones de dólares.

Naturalmente, la dirección se sintió frustrada cuando el contrato fue declarado inválido y el portavoz del Ministerio chino de Asuntos Exteriores, Guo Jiakun, anunció que «tomaría todas las medidas necesarias para proteger resueltamente los derechos e intereses legales» de las empresas de su país.

Aunque CK Hutchinson no es una empresa estatal, sino de capital privado, está sujeta a la supervisión de Beijing, que inicialmente cuestionó los acercamientos con BlackRock, pero luego prometió acciones para repudiar la decisión que puso fin a la administración de los puertos del canal.

Una serie de acciones de repudio

La respuesta china incluyó combates en varios frentes. El PPC demandó a la Autoridad Marítima de Panamá por daños y perjuicios ante la Cámara de Comercio International, con sede en París, exige una indemnización de 2.000 millones de dólares por las pérdidas que le causó la decisión judicial.

En respuesta, la entidad panameña denunció en un comunicado que la PPC había dejado a los puertos en un «considerable deterioro» lejos de «las mejores prácticas y estándares internacionales requeridos».

Por su parte, la Contraloría del Istmo informó que dejó de recibir alrededor de mil 200 millones de dólares que la empresa hongkonesa debía pagarle por su licencia de funcionamiento.

Además, China exigió a la naviera danesa Maersk y a la ítalo-suiza MSC suspender sus operaciones en los puertos de Panamá con efecto inmediato, según informó el diario británico ‘Financial Times’ a mediados de abril, instándolas a respetar «la ética comercial y los estándares internacionales».

La orden fue motivada por el anuncio del presidente José Raúl Mulino de que las filiales estadounidenses de esas empresas europeas tomarían el control temporal de los dos puertos anteriormente administrados por el PPC.

Pero China ha ido más allá de la retórica, según La Comisión Federal Marítima (FMC) de Estados Unidos denunció en un comunicadoque acusó a las autoridades asiáticas de influir «en las condiciones globales del transporte marítimo» al aumentar «las detenciones de buques de bandera panameña en puertos chinos con el pretexto del control estatal del puerto».

Según la FMC, las inspecciones «se llevaron a cabo bajo directrices informales y parecen tener como objetivo castigar a Panamá tras la transferencia de los activos del puerto de Hutchison».

En aquella ocasión, la Comisión afirmó que se vio directamente afectada por las represalias chinas, debido a que «los buques con bandera de Panamá transportan una parte importante del comercio estadounidense en contenedores».

Ahora, la declaración conjunta firmada en defensa de la soberanía panameña sobre el canal, publicada por el Departamento de Estado, refleja una escalada institucional sobre el tema en Washington.

Con Reuters y medios locales

Quizás te interese…