


Costa Rica ha comenzado a fortalecer las acciones preparatorias ante las posibles consecuencias del fenómeno de El Niño.
El Instituto Meteorológico Nacional (IMN) pronostica hasta un 50% menos de lluvias, temperaturas hasta 2 °C por encima de lo normal e impactos en sectores como la agricultura, el agua potable e incendios forestales durante el segundo semestre de 2026.
Ante este escenario, las instituciones públicas comenzaron a activar planes de contingencia y coordinación interinstitucional.
Las autoridades buscan reducir el impacto que puede causar el fenómeno, especialmente en el Pacífico Norte y sectores del Pacífico Central.
“Ya está activo un equipo de trabajo, entre AyA, la Comisión Nacional de Emergencias (CNE), ICE, Minae, MAG y el Ministerio de Salud, para comenzar a diseñar planes de contingencia que están sobre la mesa por los efectos del fenómeno de El Niño en el país”, dijo la presidenta Laura Fernández.
Además, la mandataria indicó que instruyó al presidente ejecutivo del CNE para que se integre de inmediato a la comisión encargada de atender el fenómeno.
«El Niño viene fuerte y tenemos que estar juntos y estar preparados para enfrentarlo», añadió.
(Imagen Alonso Solano/).
Menos lluvia y aumento de las temperaturas
El fortalecimiento de estas acciones se da luego de que el sistema de alerta temprana (SAT-ENOS) haya avanzado a la etapa de alerta.
Esto significa que la probabilidad de que se desarrolle el fenómeno ha aumentado significativamente en el último mes.
Como se le explicó a El observador Karina Hernández, de la unidad de climatología del IMN y directora de la Comisión Técnica Asesora del ENSO (Coenos), las consecuencias se sentirán a partir de junio.
El especialista agregó que las condiciones podrían incluso extenderse hasta principios de 2027.
«La incertidumbre sobre si El Niño ocurrirá o no ha desaparecido. Ahora tenemos muy claro que habrá una fase de El Niño a nivel nacional», dijo Hernández.
El IMN predice condiciones más secas de lo habitual en gran parte del país.
Para los trimestres junio-julio-agosto y septiembre-octubre-noviembre se estiman déficits de precipitaciones de hasta el 50% en el Pacífico Norte.
En tanto, en el resto del Pacífico, el Valle Central y la Zona Norte Occidental, la reducción de las precipitaciones sería de entre 35% y 40%.
A esto se suma un aumento de las temperaturas.
Según Hernández, el Océano Pacífico Norte podría registrar aumentos de entre 1,5 y 2 grados centígrados por encima de lo normal.
En regiones como el Valle Central, Pacífico Central, Pacífico Sur y Zona Norte Occidental el incremento será de entre 1 y 1,5 grados.
Visitar regiones vulnerables
Como parte de las medidas preventivas, Coenos realizará una gira por comunidades del Pacífico Norte y Pacífico Central del 25 al 29 de mayo.
Estas regiones se encuentran entre las áreas que podrían sufrir los mayores daños.
Las conversaciones se desarrollarán en Cañas, Liberia, Nicoya, Nandayure, Cóbano, Miramar y Orotina.
Participarán agricultores, Asadas, comités de emergencia y otros sectores locales.
“Todos ya están poniendo en marcha sus planes y la próxima semana vamos a organizarnos y articularnos aún más”, explicó Hernández.
La Comisión Técnica Asesora de ENOS está integrada por 10 instituciones, entre ellas IMN, AyA, ICE, CNE, ICT, MAG, Minae, MOPT e Incopesca.
Según el IMN, estas actividades buscan traducir el pronóstico climático en acciones concretas para las comunidades y sectores productivos.
Los efectos causan preocupación
Otro tema que preocupa a las autoridades es la posibilidad de una ola de calor más extensa e intensa este año.
Según Hernández, incluso existe la posibilidad de que la ola de calor comience en junio.
Además, durante julio y agosto se puede alargar con más días secos y temperaturas elevadas.
Este escenario preocupa especialmente a los organismos de emergencia y a las autoridades forestales.
El mayor riesgo es la aparición de incendios fuera de temporada.
«Estamos muy preocupados porque históricamente a estas alturas de mayo no deberíamos tener más incendios forestales, pero en caso de un El Niño fuerte podría extenderse aún más», afirmó recientemente. El observador Gabriel Barrantes, de la Unidad Forestal del Cuerpo de Bomberos.
Además del impacto en los incendios y la agricultura, el IMN también alerta sobre posibles afectaciones en el suministro de agua y el consumo de electricidad.
Las altas temperaturas pueden incrementar el uso del aire acondicionado en hogares y negocios.
«La intensidad importa, pero lo que más afecta a la población es cuánto duran las condiciones de sequía y calor. Esperamos que este año comience en junio y sus efectos podrían mantenerse hasta febrero de 2027», advirtió Hernández.
“Con estas visitas personales queremos brindarles información y herramientas para que puedan prepararse según el tipo de cultivos, ganadería e incluso temas de pesca”, agregó.
El especialista recordó que eventos de larga duración, como el fenómeno de El Niño registrado entre 2014 y 2016, fueron los que provocaron el peor impacto en Costa Rica.
Imagen generada con IA
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