La actualización más reciente de los datos demográficos de Costa Rica reveló tres tendencias notables: las familias tienen menos hijos, la población envejece más rápido y los matrimonios continúan disminuyendo.
La más reciente actualización de los datos demográficos de Costa Rica confirma tres tendencias claras: las familias tienen menos hijos, la población envejece rápidamente y los matrimonios formales continúan disminuyendo, tanto en términos absolutos como relativos. Según los indicadores del INEC para el período 2014-2024, la tasa de fertilidad global ha caído a 1,19 hijos e hijas por mujer en 2023 y a 1,12 en 2024, niveles considerados de «fecundidad ultrabaja» porque están muy por debajo de la tasa de reemplazo generacional de 2,1 hijos por mujer.
Este colapso de los nacimientos también se refleja en la estructura por edades. En 2000, las personas de 65 años y más representaban el 5,6% de la población; para 2022 ya eran del 10,1%. Según proyecciones del INEC, una de cada cuatro personas en el país tendrá 65 años o más para 2050, lo que ubica a Costa Rica en una fase avanzada de envejecimiento demográfico.
En este contexto, el matrimonio también pierde importancia como forma de organización familiar. El comportamiento se observa en la llamada tasa de nupcialidad, que mide el número de matrimonios por cada mil habitantes al año e incluye tanto las uniones civiles como las católicas. El INEC informa que en la última década las tasas de matrimonio se han mantenido entre cuatro y cinco matrimonios por cada mil habitantes, con predominio de las ceremonias civiles sobre las religiosas.
Estudios recientes sobre matrimonio y estado civil, elaborados con datos del Registro Civil y de las encuestas de hogares del INEC, muestran que la tasa de matrimonio ha disminuido desde mediados de los años 1980, mientras que el divorcio y la convivencia han aumentado.
Investigaciones del Centro Centroamericano de Población (UCR) concluyen que el matrimonio ha perdido valor como institución, que las uniones libres ganan terreno -especialmente entre las generaciones jóvenes- y que la edad promedio del primer matrimonio se ha elevado a 30 años o más para hombres y mujeres.
La pandemia de covid-19 ha puesto de relieve esta tendencia. Las restricciones de movilidad y la reducción de aforos provocaron un desplome en 2020, con menos ceremonias que en años anteriores. Tras el levantamiento de las medidas sanitarias, el número de matrimonios se recuperó, pero la tasa de nupcialidad se mantuvo en el rango de cuatro a cinco matrimonios por cada mil habitantes, sin volver a los niveles observados a principios de siglo.
La mayor parte de los casos son civiles, en una relación que ha crecido durante el último año.
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Años de cambios en los matrimonios
La variación en la tasa de nupcialidad coincide también con varios ajustes legales para el matrimonio en Costa Rica. El primero fue el reconocimiento del matrimonio igualitario en mayo de 2020, convirtiendo a Costa Rica en el primer país de Centroamérica en permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo.
Desde la entrada en vigor de esta figura, el Registro Civil ha informado de un crecimiento continuo de estas uniones. A cuatro años de la reforma, los datos oficiales sumaban 3.129 parejas del mismo sexo que legalizaron su unión; En el mismo período se registraron 52 divorcios en este grupo, lo que representa una proporción relativamente baja del número total de relaciones.
Sólo en 2023 se celebraron en el país 22.302 matrimonios (entre parejas heterosexuales y del mismo sexo); De ellos, 683 correspondieron a parejas del mismo sexo, alrededor del 3% del total.
El otro cambio relevante vino con la entrada en vigor del nuevo Código Procesal de Familia y las reformas al Código de Familia, que permiten la celebración de matrimonios civiles directamente en el Registro Civil, sin necesidad de acudir a un juzgado o notario.
Desde octubre de 2024, los matrimonios pueden solicitar y celebrar su matrimonio ante las autoridades del Registro Civil en San José o en las oficinas regionales, mediante un trámite gratuito sujeto a agenda y requisitos de identificación, testigos y publicación de edictos.
Con esta modalidad administrativa, hoy en la práctica existen tres formas de casarse en Costa Rica: ante la Iglesia Católica, ante notario o directamente ante el Registro Civil. El conjunto de estos cambios –menos hijos, más envejecimiento, mayor convivencia, matrimonio igualitario y nuevas opciones para casarse– pintan un país donde la familia sigue siendo central, pero adopta formas más diversas y está menos ligada al matrimonio tradicional.
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