Ante la continua disminución de la natalidad en Costa Rica, los obispos de la Iglesia católica alertaron sobre la «drástica y alarmante disminución de la natalidad» y llamaron a las parejas a abrirse a la vida, dentro de lo que definen como paternidad responsable.
En su carta pastoral, los prelados vinculan esta tendencia de descenso de la natalidad a los temores económicos y sostienen que la formación de una familia «no debe ser una carga que uno lleva solo», sino un esfuerzo acompañado de políticas públicas que fortalezcan la vida y la familia.
El fenómeno no es nuevo, pero se ha profundizado en la última década. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), la tasa de fecundidad global en 2014 fue de 1,78 hijos por mujer, ya por debajo del nivel de reemplazo generacional estimado en 2,1.
Para 2024, este indicador ha bajado a 1,12 hijos por mujer, colocando al país en niveles de fertilidad ultrabaja, categoría que se alcanza cuando la tasa cae por debajo de 1,5.
En su carta titulada «Paz a vosotros», los obispos advierten que esta tendencia tiene implicaciones estructurales para el país. «Estamos ante una drástica y alarmante disminución de la tasa de natalidad (…) hasta el punto que los datos oficiales vaticinan que no llegaremos a los seis millones de habitantes en este escenario».
Destacan también que los nacimientos son unos 50.000 anuales y que la tasa bruta de natalidad pasó de 14,97 en 2013 a 8,87 por cada mil habitantes en 2023.
Las alarmas de los obispos
Ni siquiera alcanzar la tasa de reemplazo genera preocupación entre los obispos sobre las consecuencias futuras.
A ello añaden el pedido de acción en varios frentes para combatir las posibles consecuencias.
«Esta disminución de las tasas de natalidad está relacionada con el miedo a las obligaciones futuras por parte de los cónyuges, especialmente para responder financieramente a las obligaciones económicas que supone mantener a una familia con más de un hijo», firmaron los obispos.
«Es una carga que sienten que llevan solos cuando debería ser un esfuerzo coordinado con políticas públicas que fortalezcan la vida y la familia. Si seguimos por este camino, tendremos una sociedad con menos hijos y una sociedad cada vez más envejecida», concluyen.
Para la Iglesia, la fertilidad es una cuestión pública
En la presentación de la Carta de los Obispos, la Iglesia profundizó algunos puntos del escrito y destacó su lectura sobre la fertilidad.
El sacerdote Ricardo Cerdas, asesor jurídico de la Conferencia Episcopal, enfatizó el llamado a abordar el tema con todas sus implicaciones.
«No podemos dejar de lado el hecho de que se trata de una discusión nacional, no sólo algo en la esfera privada», dijo.
Desde la perspectiva de la iglesia, el portavoz destacó que un niño será visto como un motivo de esperanza.
El tamaño de las responsabilidades de un bebé
Por supuesto, esto reitera el llamado a tener un bebé en las dimensiones necesarias de responsabilidad.
«Cuando entre los cónyuges se toma la decisión de hacer esto es porque ven que tienen las circunstancias adecuadas, tanto social, cultural como personalmente, para poder ampliar la familia. Por eso se pide que haya especial atención para que los jóvenes se motiven a dar este paso», explicó.
«El mensaje siempre es ser responsables. Se habla de paternidad responsable, maternidad responsable, pero el hecho de dar el paso y confiar en que Dios también dará lo que hace falta cuando nos abrimos a la vida, tenemos la oportunidad de ser responsables», añadió.
Concluyó señalando la importancia de diversas entidades que brindan apoyo a quienes tienen hijos para combatir los efectos de la baja fecundidad.
«Este no es un llamado de la Iglesia a ser irresponsables en esta cuestión, sino sobre todo a hacerlo para sentir que la Iglesia está del lado de los cónyuges. El Estado debe estar del lado de los cónyuges», concluyó.
El mensaje completo de los obispos se llama «La paz sea con vosotros» y puede ser LEER EN ESTE ENLACE.

