
La influencia del fenómeno de El Niño en la temporada de huracanes no está en el número de eventos, sino en el camino que siguen los sistemas.
Aunque esto suele asociarse a una menor actividad ciclónica, los expertos advierten que este no es el efecto principal.
Así lo explicó Rodrigo Castillo, investigador del Centro de Investigaciones Geofísicas (Cigefi), quien explicó que para la temporada 2026 se espera una transición a El Niño a partir de junio.
Precisamente, la temporada de ciclones tropicales en el Océano Atlántico va del 1 de junio al 30 de noviembre.
«Este cambio de fase a El Niño no permite decir con certeza que habrá menos huracanes en la cuenca del Atlántico. Más bien, muestra la forma en que se mueven estos sistemas», afirmó Castillo.
«Lo que podemos decir con razonable confianza es que durante una fase de El Niño los eventos tienden a concentrarse principalmente en la cuenca del Atlántico y es más difícil penetrar en la cuenca del Caribe», explicó.
VER MÁS: El Niño llegará a Costa Rica: IMN pronostica hasta 30% de reducción de precipitaciones y aumento de temperaturas
Trayectoria, no cantidad
Según el experto, esto significa que una temporada puede ser igual de activa o incluso más, en número de ciclones, pero con menor impacto directo o indirecto en Costa Rica.
Castillo señaló que el patrón espacial cambia significativamente durante estas fases climáticas.
“En épocas de El Niño, las trayectorias de los huracanes tienden a quedarse en el Océano Atlántico. Por el contrario, con La Niña ocurre el comportamiento contrario, los sistemas penetran con mayor facilidad en la cuenca del Caribe y aumentan las probabilidades de afectar la región centroamericana”, indicó.
Este cambio de trayectoria es clave para comprender por qué Costa Rica puede experimentar menos lluvia durante los eventos de El Niño.
Castillo explicó que lo normal para una temporada es 14 sistemas con nombre, de los cuales 7 se convierten en huracanes y menos de 3 en huracanes mayores.
Sin embargo, lo ocurrido en años anteriores fue:
- 2022: Bajo condiciones de La Niña, la temporada de huracanes terminó con 14 sistemas, 8 fueron huracanes y dos huracanes mayores. Generaron un excedente de lluvia en Costa Rica, el número total de eventos no fue extraordinario, sino promedio.
- 2023: Con la presencia de El Niño se registró una temporada más activa que el promedio con 20 sistemas, 7 fueron huracanes y tres de ellos de categoría mayor. Sin embargo, la mayoría permaneció en el Océano Atlántico, provocando un déficit de precipitaciones en el ámbito nacional.
“En el caso de El Niño en 2023 tuvimos una temporada muy activa, mucho más que la de 2022 en cuanto a cantidad de eventos, pero con poco impacto en Costa Rica porque no ingresaron al Caribe”, reiteró Castillo.
Trayectoria de los sistemas en el Océano Atlántico durante las fases de La Niña y El Niño. (Foto cortesía).
Menos lluvia y más calor
Además del cambio de órbitas, el fenómeno también afecta directamente las condiciones climáticas del país.
Durante una fase de El Niño, el fortalecimiento de los vientos alisios favorece cielos más despejados y una mayor incidencia de la radiación solar.
“Esto se traduce en temperaturas más altas de lo normal y en una reducción de las precipitaciones, especialmente durante la segunda mitad del año”, indicó.
Además, este escenario contrasta con lo que ocurre durante La Niña, cuando sistemas ciclónicos se posicionan con mayor frecuencia en sectores como el Golfo de Honduras, aumentando las precipitaciones en el país.
VER MÁS: Temporada de huracanes será menos activa: «al menos uno podría afectar indirectamente a Costa Rica»
(Foto archivo/).
¿Qué se espera para 2026?
De cara a la temporada de huracanes de 2026, que comienza el 1 de junio, las previsiones no muestran un consenso claro sobre el número de sistemas que podrían formarse.
Sin embargo, Castillo cree que la actividad podrá mantenerse dentro del promedio climatológico.
«Podríamos tener unos 14 sistemas con nombre, siete huracanes y tres huracanes mayores», estimó.
Sin embargo, insistió en que más allá del número, lo determinante será la trayectoria de estos sistemas.
Bajo las condiciones de El Niño, se espera que la mayoría permanezca en el Atlántico y pocos logren ingresar al Caribe, reduciendo su impacto en Costa Rica.
Aún así, el experto recordó que la presencia de altas temperaturas en el océano Atlántico podría favorecer procesos de intensificación rápida en algunos ciclones.
VER MÁS: Récord de 209 incendios forestales en Costa Rica: Bomberos advierten escenario más complejo por El Niño

