Más de 10 años de espera se cumplieron este martes con la entrega al Museo Nacional de varias piezas arqueológicas que partieron hace décadas -de manera ilegal- hacia Estados Unidos.
La colección formaba parte de una reserva mucho mayor incautada por la Oficina de Investigaciones de los Estados Unidos (FBI) en 2014.
Fue la colección de Don Millerun hombre originario de Indiana que construyó su patrimonio durante siete décadas.
Su colección rondaba los 42.000 ejemplares de diversas partes del mundo, incluidas América del Norte, América del Sur, Asia, el Caribe y las regiones del Indo-Pacífico. De ellas, el FBI incautó 7.000 piezas en la mayor operación individual de recuperación de bienes culturales en la historia de la institución.
A partir de ahí comenzó el desafío de identificar cada objeto y determinar si era posible su repatriación.
En el caso de Costa Rica, el principal componente de recuperación fueron las flechas y hachas de piedra:
A esto se sumó una ocarina con un diseño alternativo:
El desafío de la investigación.
Miller construyó su colección viajando durante décadas, pero no mantuvo registros claros de la procedencia de la mayoría de los productos.
Esto creó grandes dificultades para determinar los países de origen legal de los objetos. Además, en el inventario había cerca de 500 restos humanos.
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Entonces el FBI tuvo que convocar a tribus nativas americanas, arqueólogos, antropólogos y autoridades culturales para garantizar una gestión ética, segura y culturalmente respetuosa.
El grupo inició el análisis pieza por pieza en 2019. Hasta la fecha, se estima que el 15% del stock ya ha sido devuelto a sus países, tribus o instituciones de origen.
El caso de las piezas arqueológicas de Costa Rica
En 2022, la Embajada de Estados Unidos consultó al Departamento de Antropología e Historia del Museo Nacional, cuyos especialistas analizaron la información brindada y confirmaron que varias de las piezas pertenecían a Costa Rica.
«La coordinación entre nuestros países para proteger los bienes culturales desbarata redes internacionales ilegales que a menudo se superponen con otros delitos. Desbaratar estos delitos hace que Estados Unidos, Costa Rica y nuestra región en general sean más seguros», dijo Jennifer Savage, encargada de Negocios de la Embajada de Estados Unidos.
“La restitución de estos bienes culturales representa un acto de justicia histórica y reconocimiento del valor patrimonial de Costa Rica. Refuerza nuestra misión institucional de proteger la memoria histórica y garantizar que estos bienes sigan siendo accesibles para la investigación, la educación y el disfrute de toda la sociedad”, agregó la directora del Museo Nacional, Grettel Monge.
(Foto Alonso Solano/)

