San José, 4 may () – En América Latina, el envejecimiento poblacional y la alta prevalencia de enfermedades crónicas están generando un nuevo desafío para los sistemas de salud. Se estima que la proporción de personas mayores de 65 años casi se duplicará de aquí a 2050, del 9,9% al 18,9% de la población total.
En este contexto, los adultos con comorbilidades -como enfermedades cardiovasculares, diabetes o afecciones pulmonares crónicas- se posicionan como uno de los grupos más vulnerables frente a infecciones respiratorias prevenibles, lo que hace imprescindible fortalecer las estrategias de protección a lo largo de la vida.
Edad, comorbilidades e inmunidad: una combinación de riesgos
Con el tiempo, el sistema inmunológico presenta un deterioro progresivo conocido como inmunosenescencia, que reduce la capacidad del cuerpo para responder eficazmente a las infecciones.
Este proceso, además de la presencia de comorbilidades, aumenta significativamente el riesgo de complicaciones graves, hospitalización y muerte por enfermedades respiratorias.
“En América Latina, donde conviven múltiples factores de riesgo, la vacunación en adultos con comorbilidades representa una herramienta clave para reducir las complicaciones graves y contribuir a la protección colectiva”, afirma el doctor Robinson Cuadros Cuadros, geriatra, líder de la Ruta Sociosanitaria para Personas Mayores en CAFAM y presidente de la Asociación Latinoamericana y del Caribe de Asociación de Geriatría y de la Asociación Internacional de Comité Geriátrico (COMLAT).
Mayor edad, mayor riesgo: el impacto de las infecciones respiratorias
La evidencia muestra que los adultos mayores de 50 años tienen hasta 6,4 veces más riesgo de desarrollar neumonía neumocócica en comparación con los adultos más jóvenes. Este riesgo aumenta significativamente en presencia de comorbilidades:
- Enfermedad pulmonar crónica: hasta 16,3 veces mayor riesgo
- Enfermedad cardíaca crónica: riesgo 7,1 veces mayor
- Diabetes: riesgo 4,4 veces mayor
A esto se suma el impacto observado durante la pandemia de COVID-19, donde la edad y las enfermedades preexistentes se consolidaron como los principales factores asociados a la mortalidad.
Además de la COVID-19, la neumonía neumocócica sigue siendo una causa relevante de enfermedad grave y muerte en adultos, especialmente en mayores de 50 años, así como en aquellos con afecciones médicas crónicas.
Cada año, el VSR causa enfermedades graves en adultos mayores
Históricamente se ha subestimado el impacto del virus respiratorio sincitial (VRS) en adultos. Sin embargo, se estima que provoca más de 158.000 hospitalizaciones en adultos en Europa cada año, el 92% de las cuales se producen en personas de 65 años o más.
La carga real puede ser incluso mayor debido al subdiagnóstico, especialmente en poblaciones con comorbilidades, donde el riesgo de complicaciones graves aumenta significativamente.
«La vacunación en adultos, especialmente en aquellos con enfermedades crónicas, debe ser parte de un enfoque de prevención integral. No sólo ayuda a evitar infecciones, sino también a reducir las hospitalizaciones, las secuelas y las muertes», enfatizó la Dra. Rosana Richtmann, Especialista en Enfermedades Infecciosas, Jefa de Infección del Grupo Santa Joana del Comité Brasileño de Inmunización contra Infecciones (Comité de Inmunización de Enfermedades Infecciosas de Brasil).
Vacunación en adultos: una prioridad de salud pública en América Latina
Ante este panorama, la Organización Panamericana de la Salud impulsa iniciativas como la Semana de la Inmunización en las Américas, que busca reforzar el papel de la inmunización como una de las intervenciones más efectivas en salud pública.
La vacunación a lo largo de la vida se posiciona como una herramienta clave para:
- Reducir la incidencia de enfermedades prevenibles.
- Reducir las hospitalizaciones y las complicaciones.
- Proteger los sistemas de salud
- Limitar la propagación comunitaria
Además, se estima que la inmunización previene entre 3,5 y 5 millones de muertes cada año en todo el mundo.
Un llamado a fortalecer la prevención en los más vulnerables
En una región caracterizada por el envejecimiento poblacional y la alta prevalencia de enfermedades crónicas, fortalecer la vacunación en adultos con comorbilidades no es solo una medida de protección individual, sino una estrategia esencial para reducir la carga de enfermedad y avanzar hacia sistemas de salud más resilientes.
Promover la inmunización en estos grupos representa una oportunidad concreta para anticipar complicaciones graves y responder de manera más efectiva a los desafíos actuales y futuros de salud pública en América Latina.

