Por Stéphane Geneste
Es un evento ineludible que comienza en Washington: las reuniones de primavera del FMI y el Banco Mundial. Pero este año el contexto es particularmente tenso con la guerra en Medio Oriente y Medio Oriente. En los debates surge una pregunta: ¿estamos asistiendo a un punto de inflexión en el sistema financiero internacional?
Porque el dólar no es una moneda como cualquier otra moneda. Es la moneda dominante a escala global. Se utiliza para regular gran parte del comercio internacional, incluido el comercio de petróleo, y es una referencia para los mercados. Los bancos centrales de todo el mundo también lo utilizan como reserva de valor.
Esta posición otorga a Estados Unidos un poder considerable, especialmente a través de las finanzas. Gracias al dólar, Washington puede excluir a determinados países del sistema financiero internacional, por ejemplo mediante sanciones. Durante mucho tiempo esta arma fue formidable. Estar desconectado del dólar significaba estar económicamente aislado.
Guerra en Irán: los límites del poder del dólar
Pero hoy este mecanismo muestra sus límites. La guerra en Irán es un ejemplo sorprendente de esto. A pesar de las sanciones muy estrictas, el país siguió vendiendo su petróleo. Más aún: con la tensión en el Estrecho de Ormuz, Teherán logró imponer sus condiciones para el paso por esta zona estratégica. En otras palabras, incluso excluido del sistema dominado por el dólar, un país puede seguir funcionando. Esto revela un hecho importante: la omnipotencia del dólar se está erosionando gradualmente.
¿Porque? Porque los países sancionados han aprendido a adaptarse. Desarrollan alternativas. Por ejemplo, Irán vende parte de su petróleo en yuanes, la moneda china. Al mismo tiempo, se desarrollaron redes financieras alternativas. Menos visible, a veces ilegal, pero eficaz. Y sobre todo, está surgiendo una nueva tendencia: el auge de las criptomonedas. Permite transferir dinero sin pasar por los canales tradicionales, sin banco central y por tanto sin depender directamente del dólar estadounidense.
¿Hacia un mundo financiero más fragmentado?
Esta situación puede tener efectos duraderos. Al utilizar el dólar como instrumento de presión, Estados Unidos tuvo un efecto inesperado: alentó a otros países a darle la espalda. A esto se le llama desdolarización. No se trata de un colapso repentino del dólar, sino de una transformación gradual del sistema.
El mundo financiero está cada vez más fragmentado. Por un lado, un sistema occidental centrado en el dólar y, por otro, circuitos alternativos, a menudo vinculados a China. Por ello, están surgiendo soluciones alternativas, como las criptomonedas. El resultado: reglas menos generales, más tensión e incertidumbre. Un entorno que socava la estabilidad de la economía global.

