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Siete de cada 10 funcionarios de educación quedan discapacitados al menos una vez al año debido al agotamiento, según concluye una investigación. – Al Día cr

Siete de cada diez funcionarios del sistema educativo público quedan incapacitados al menos una vez durante el año escolar debido al síndrome de burnout.

Esta es la conclusión a la que llegó Deibem Gómez, educadora y psicóloga, tras realizar un análisis de datos basado en información pública.

A esto se suma la comunicación con los sindicatos del sector educativo, que a octubre de 2025 han reportado 95.000 discapacidades por esta causa, según destacó Gómez. El observador.

La lista incluye profesores, secretarias, directores, supervisores y cuidadores, afirmó el investigador.

«La docencia no termina cuando suena la campana. El trabajo continúa en casa con revisiones, informes y atención a los padres. Esta dinámica, sostiene, está erosionando poco a poco la calidad de vida de los docentes», afirma Gómez, quien realizó sus aportes a través de la Universidad Hispanoamericana.

En su investigación, el autor identificó una serie de factores que se repiten en las escuelas primarias y secundarias: excesiva burocracia, aulas saturadas, pocos recursos y pérdida de respeto a la figura docente.

A esto se suma una cultura laboral que normaliza el burnout como parte del compromiso profesional de todo educador.

«El sistema exige resultados pero no proporciona recursos suficientes», afirma Gómez, que recoge la información en su libro «Síndrome de Burnout: Claves para recuperar la energía y la pasión por la docencia».

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las etapas

Gómez explicó que al inicio hay entusiasmo y compromiso total con la docencia; Pero luego llega el estancamiento, acompañado de cansancio y decepciones.

Según el experto, el docente comienza a chocar con esta realidad cuando se enfrenta a las primeras frustraciones cuando los alumnos no reaccionan como esperaba.

«Hay cansancio y un cuestionamiento inicial de por qué lo que estoy planeando no funciona. Poco a poco vamos perdiendo el entusiasmo y luego empiezan a aparecer algunos síntomas físicos leves, dolores de cabeza y migrañas», dijo.

Luego viene la frustración, que provoca conductas como la irritabilidad constante, que puede afectar incluso a estudiantes, compañeros de trabajo, familiares y provocar fricciones con sus jefes.

En esta etapa pueden presentarse síntomas como gastritis, migrañas y alteraciones del sueño, explicó el investigador.

Luego, con la apatía, viene el dolor crónico que provoca desgaste. Finalmente, el colapso, que viene acompañado de una crisis sanitaria.

«Al llegar a esta etapa, el síndrome de burnout es total y provoca una crisis existencial y de salud que requiere una intervención urgente», afirmó Gómez, quien también es docente.

«El mero hecho de llegar a la escuela puede provocar ataques de pánico, deseos de fuga y crisis de identidad», añadió.

El experto recomendó herramientas como el mindfulness, el autocuidado y la terapia de aceptación.

Advertencia a partir de 2025

La Asociación Nacional de Educadores (ANDE) recordó que desde abril de 2025 generan una alerta sobre estadísticas de discapacidad en el sector educativo.

Gilda Montero, quien lidera este gremio, enfatizó que las causas son diversas: desde problemas familiares y económicos hasta conflictos laborales y enfermedades físicas.

Montero también destacó el cansancio por el estrés y la carga de trabajo.

“El docente actual ha reducido significativamente su capacidad pedagógica para prestar atención a situaciones extras que parecen inherentes y no, como llenar informes, protocolos, atender adecuaciones significativas, atender festivales, concursos y otros eventos disfrazados de educación integral”, señaló en respuesta a .

A lo anterior se suman la depresión, la frustración, la distancia geográfica entre el lugar de trabajo y el hogar, así como el salario.

El dirigente de la ANDE dijo que las diferencias entre el salario compuesto y el salario global provocaron fracturas en el clima organizacional, «porque una misma función no se remunera igual y la experiencia se olvida».

“Cómo no va a estar enferma la profesión docente y, por una cuestión de género, afecta a miles de mujeres, muchas de ellas cabezas de hogar”, concluyó.

Desde el martes, este medio solicitó respuesta a la Secretaría de Educación Pública (LEP); La respuesta está en proceso.