
Como regla general, hay grandes migraciones de animales. Imágenes de ñus atravesando la sabana africana o bandadas de pájaros surcando el cielo continental. Pero bajo la superficie de nuestros ríos y lagos se esconde un viaje épico que pronto desaparecerá. Aquí la propia ONU descubrió que la población de peces migratorios de agua dulce ha disminuido en un 81% durante el último medio siglo.
Un abismo de datos. Datos publicados por la ONU con apoyo de WWF y Humedales ellos muestran a un grave colapso de las poblaciones de peces. Y para comprender la magnitud del problema, los investigadores analizaron 1.864 poblaciones de 284 especies de peces migratorios entre 1970 y 2020. Pérdida de este 81% de biomasa con un panorama que cambia según el ángulo de visión.
Por esta razón, América Latina y el Caribe es la región más afectada, con una impactante caída poblacional del 91%, mientras que en Europa el colapso es del 75%.
Una paradoja de la conservación. Un dato muy importante es que el 97% de los peces migratorios que ya figuran en la lista de conservación de la CMS están en riesgo de extinción. Sin embargo, la ciencia apunta a esto. Hay 325 especies Candidatos (y olvidados hace tiempo) que necesitan urgentemente ser incluidos en los anexos de protección internacional para poder sobrevivir. Brasil, por ejemplo, ya está promoviendo la protección de especies icónicas como el surubí pintado en reconocimiento de su delicada situación.
¿Porque? Según los científicos, los peces migratorios como el salmón y el esturión tienen que nadar cientos o miles de kilómetros para reproducirse o comer haber bautizado como Global Swimways o vías navegables globales. Una de las razones de este importante cambio es la fragmentación del hábitat, ya que la construcción masiva de represas y barreras artificiales ha cortado estas “autopistas”. Entonces, si un pez no llega al río para desovar, su linaje termina allí.
Otras razones incluyen la sobrepesca, ya que la pesca insostenible continúa agotando las poblaciones adultas antes de que puedan reproducirse. Pero no debemos olvidarnos de la contaminación ambiental, ya que los vertidos agrícolas, industriales y urbanos han degradado la calidad del agua hasta niveles tóxicos para muchas de estas especies vulnerables.
Tiene consecuencias. Las organizaciones ecologistas señalan que la desaparición de estos animales no es sólo una tragedia zoológica, ya que los peces migratorios representan un pilar de la seguridad alimentaria. En última instancia, decenas de millones de personas en todo el mundo dependen de estos animales, y no debemos olvidar que son el motor ecológico que mantiene vivos los propios ríos.
Por eso el mensaje que nos deja la comunidad científica es un ultimátum: debemos restaurar la conectividad de nuestros ríos para proteger las rutas migratorias restantes, de lo contrario nos enfrentamos a la inminente extinción de algunas especies fascinantes.
Imágenes | Medios Jinomono
En | Aunque parezca imposible, existe un pez de 12 milímetros que hace tanto ruido como la turbina de un avión

