

Medicamentos inyectables como Ozempic, Saxenda o Mounjaro se han popularizado como ayuda para perder peso. Si bien son efectivos para reducir kilos, su uso sin evaluación médica previa y sin seguimiento profesional puede provocar complicaciones graves.
Así lo advierten estudios internacionales y en ello coincide el médico general Jorge Sampson, de la red MediSmart, quien tiene formación en el manejo de terapias basadas en GLP-1.
Según los expertos, estos fármacos pertenecen al grupo de los análogos del GLP-1. Moléculas que imitan una hormona que regula la saciedad y la secreción de insulina.
Fueron desarrollados originalmente para tratar la diabetes tipo 2, aunque algunos cuentan con aprobación específica para el manejo del sobrepeso y la obesidad.
«Son eficaces para perder peso porque reducen el vaciado gástrico y aumentan la sensación de saciedad. La persona come menos y por tanto pierde peso», explicó Sampson.
Sin embargo, el especialista destaca que no se trata de productos cosméticos ni de soluciones rápidas y sin riesgos.
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No todos están indicados para bajar de peso.
Ozempic (semaglutida) está aprobado en Costa Rica para el tratamiento de la diabetes tipo 2. Su uso exclusivo para bajar de peso se considera no indicado en la etiqueta y debe evaluarse caso por caso.
Otros medicamentos, como la liraglutida (Saxenda) y la tirzepatida (Mounjaro), han sido estudiados específicamente en el tratamiento del sobrepeso y la obesidad en diferentes contextos internacionales.
Aun así, Sampson advierte que la indicación debe individualizarse.
«Siempre se deben realizar estudios previos y una valoración integral. Lo más importante es la salud del paciente, no sólo la pérdida de peso», destacó.
(Foto cortesía/Ministerio de Salud).
Complicaciones que pueden ser graves.
Entre los efectos adversos más comunes se encuentran náuseas, vómitos y molestias gastrointestinales. Sin embargo, el médico advirtió de complicaciones más graves cuando no hay supervisión profesional.
“Se han descrito casos de pancreatitis, cálculos biliares e incluso insuficiencia renal cuando no hay suficiente hidratación o seguimiento”, advirtió.
La pancreatitis es una inflamación del páncreas que puede requerir hospitalización y, en casos graves, puede poner en peligro la vida. Además, la disminución repentina de la ingesta calórica puede favorecer la formación de cálculos biliares.
Respecto a la función renal, explicó que este medicamento puede aumentar la excreción de sodio y, si el paciente no mantiene una adecuada hidratación, puede presentarse deshidratación y deterioro renal.
Por ello, insistió en que la hidratación y el asesoramiento nutricional son fundamentales durante el tratamiento.
Estudios previos y factores de riesgo.
Antes de iniciar la terapia, el médico recomienda descartar antecedentes de pancreatitis, problemas de vesícula biliar o ciertos antecedentes familiares de cáncer de tiroides, ya que en estudios con animales se ha observado una posible asociación que requiere precaución clínica.
«Del mismo modo, en personas con enfermedad renal previa, la dosis debe ajustarse y mantenerse bajo estricto control médico», anotó.
«A todos los pacientes se les debe titular la dosis de forma progresiva, según su tolerancia y objetivos terapéuticos», explicó el médico.
Además del seguimiento médico, el apoyo nutricional es clave para evitar carencias de vitaminas y minerales.
“Debido a que la persona tiene menos apetito, la persona necesita una guía sobre qué alimentos debe comer para evitar problemas de mala nutrición y nutrientes esenciales para tener una buena salud”, destacó.
(Foto cortesía/Ministerio de Salud).
Efectivo, pero no milagroso
Varios estudios internacionales demuestran que estos tratamientos pueden conseguir reducciones de entre el 14% y el 18% del peso corporal en un año, cifras comparables a algunos procedimientos quirúrgicos como la manga gástrica.
Sin embargo, la obesidad se considera una enfermedad crónica.
«Si no hay cambios sostenidos en el estilo de vida y un seguimiento a largo plazo, el paciente puede recuperar el peso perdido», advirtió el especialista.
En este sentido, el tratamiento no sustituye al cambio de hábitos, sino que debe integrarse en un abordaje médico completo.
La obesidad es una enfermedad crónica compleja y un factor importante en el desarrollo de enfermedades no transmisibles, como las enfermedades cardiovasculares, la diabetes tipo 2 y algunos tipos de cáncer.
También contribuye a un peor pronóstico en pacientes con enfermedades infecciosas.
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Advertencia sanitaria
En octubre de 2025, el Ministerio de Salud emitió una advertencia sanitaria sobre la promoción de medicamentos inyectables para adelgazar en clínicas y redes sociales.
Salud recordó que estos medicamentos sólo deben ser recetados por médicos acreditados. Algunos también requieren cadena de frío y registro sanitario vigente en Costa Rica.
Además, advirtió que la importación, promoción o aplicación de productos sin registro sanitario podría representar un riesgo para la salud.
«Emplearlo como una moda pasajera o aplicarlo sin control profesional puede convertir una búsqueda estética en un grave problema de salud», enfatizó Sampson.
OMS
Por otro lado, en diciembre de 2025, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó la primera guía global sobre el uso de terapias con GLP-1 para el tratamiento de la obesidad como enfermedad crónica.
La OMS emitió una recomendación condicional para su uso en adultos, excluidas las mujeres embarazadas, destacando que si bien es eficaz, «todavía existen limitaciones en los datos de seguridad a largo plazo, el costo y el acceso equitativo».
Además, el organismo advirtió sobre la proliferación de productos falsificados o de baja calidad debido al aumento de la demanda mundial.
(Archivo de fotografía/observador).

