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La aviación civil mantiene la restricción de los vuelos ambulancia nocturnos alegando «quejas» pese a las advertencias de impacto en emergencias médicas – Al Día cr

La Dirección General de Aviación Civil (DGAC) mantiene una restricción vigente desde octubre de 2025 que limita severamente los vuelos nocturnos de ambulancia desde aeródromos no controlados, justificando la medida en «denuncias recibidas sobre posibles operaciones fuera del marco regulatorio».

En respuesta a consultas de El observadorLa institución indicó por escrito que «la medida responde a denuncias recibidas sobre posibles operaciones nocturnas fuera del marco regulatorio», sin precisar cuántas, de qué tipo y si derivaron en procedimientos administrativos o sanciones formales.

«La DGAC ha actualizado y aclarado la información aeronáutica existente para organizar estas operaciones y garantizar niveles adecuados de seguridad operacional, con base en criterios técnicos y normativa nacional e internacional», agregó la Dirección.

La restricción fue formalizada mediante dos Circulares de Información Aeronáutica (AIC), emitidas el 9 de octubre de 2025, que redefinen las reglas para la operación de vuelos nocturnos y vuelos visuales (VFR) en Costa Rica.

Las nuevas disposiciones establecen que todos los vuelos realizados entre el atardecer y el amanecer deben operar exclusivamente bajo reglas de vuelo por instrumentos (IFR) y prohíben los despegues y aterrizajes nocturnos en aeródromos no controlados. En la práctica, limita las operaciones nocturnas a los aeropuertos internacionales Juan Santamaría y Daniel Oduber, y Tobías Bolaños sólo durante su horario laboral.

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Una «aplicación de la norma» que sí tiene consecuencias médicas

Para la DGAC, la medida «no es una prohibición» sino una aplicación de la normativa vigente.

«Todas las operaciones, incluidas las de ambulancia y emergencia, deben cumplir las mismas condiciones técnicas y legales para funcionar con seguridad», indicó la institución.

«Esto no es una prohibición, sino más bien la protección de la vida humana y la seguridad de los usuarios, tripulaciones y personas en tierra», añadió.

Sin embargo, los operadores de vuelos ambulancia sostienen que el efecto práctico equivale a una suspensión parcial del servicio nocturno fuera de los aeropuertos internacionales, en un país donde muchas de las emergencias médicas graves ocurren lejos de esas terminales.

Según datos proporcionados por Costa Rica Green Airways al director de Aviación Civil, Marcos Castillo, la empresa realizó 377 vuelos ambulancia entre 2024 y el primer semestre de 2025, de los cuales 122 fueron vuelos nocturnos. Es decir, casi uno de cada tres traslados vitales se realizó por la noche.

De estos vuelos, 42 fueron solicitados por la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) y el resto por empresas privadas.

Además, Green Airways y la compañía Prestige informaron que juntas operaron alrededor de 400 vuelos ambulancia nocturnos en 2024, y que ya contabilizaron otros 300 en 2025 antes de que la restricción entrara en vigor.

Marcos Castillo, Director General de Aviación Civil (de pie). (Foto Archivo/).

El director fue advertido desde el principio

Un día después de la entrada en vigor de las circulares, el 10 de octubre, el representante de las compañías de vuelos ambulancia, Francisco Araya, envió una carta al director jefe de Aviación Civil, Marcos Castillo, advirtiendo de las consecuencias inmediatas de la medida.

En esa carta relata un caso ocurrido el 6 de octubre: una niña de siete años con una hemorragia cerebral que necesitaba ser trasladada de urgencia del Hospital de Liberia al Hospital Nacional de Niños.

El vuelo debía salir alrededor de las 19:00 horas, pero las nuevas normas impidieron el uso del aeropuerto Tobías Bolaños de Pavas, que se encontraba en funcionamiento. El único aeropuerto autorizado en ese momento era el Juan Santamaría, pero fue cerrado debido a la nubosidad.

El menor fue trasladado al avión y devuelto al hospital dos veces, hasta que finalmente se autorizó el vuelo mediante un permiso especial al día siguiente. El retraso fue de 14 horas.

«La demora provocó que la niña ingresara al Hospital Nacional de Niños en un estado muy debilitado lo que provocó su muerte», señala el documento enviado a Castillo.

El caso también fue condenado públicamente por el operador Ricardo Hernández, quien dijo: «No puedo decir que se vaya a salvar, pero queda la duda y el dolor de que llegó con 14 horas de retraso».

Quejas inexplicables, consecuencias documentadas.

Pese a estas advertencias formales y los datos aportados por las empresas, la DGAC mantiene la restricción al menos hasta el 7 de enero.

La institución sostiene que la decisión responde a «quejas» pero no ha explicado públicamente su contenido, gravedad o si esas supuestas irregularidades justifican una medida que afecta directamente a la capacidad del sistema sanitario para evacuar a los pacientes críticos en horario nocturno.

Los operadores, por su parte, recuerdan que en los últimos 18 años Costa Rica no ha registrado ningún accidente en operaciones nocturnas en aeródromos no controlados, y sólo un pequeño incidente en tres décadas, cuando un avión chocó con animales en la pista del Coto 47.

Mientras Aviación Civil apela a criterios de seguridad y denuncias no especificadas, los datos muestran que cientos de traslados médicos esenciales cada año dependen de vuelos nocturnos desde pistas regionales, y que al menos un caso documentado terminó con la muerte tras quedar atrapado en el nuevo esquema de restricciones.

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