






El peritaje incluido en el expediente contra el suspendido director del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), Randall Zúñiga, no se limita a la lista de mensajes. Reconstruir una secuencia.
A lo largo de sus páginas, el documento sigue la evolución de las comunicaciones entre varias mujeres que luego presentarían denuncias y muestra cómo esas conversaciones privadas se transformaron en cuestión de días en contactos con periodistas, autoridades institucionales y el entorno político.
El elemento más visible, que es la creación de un grupo de WhatsApp, es sólo una pieza dentro de un mecanismo más amplio.
El peritaje documenta que el 20 de octubre de 2025 el grupo se llamó inicialmente “Hermanas de la leche”, luego se denominó “Cosas para Periodistas y también creó “mentes criminales”. El nombre no es accesorio. Según el análisis técnico, el espacio sirvió para compartir audios, captar y coordinar próximos pasos.
En uno de los intercambios transcritos, uno de los participantes sugiere: «Hagamos un grupo». A partir de ahí, los mensajes dejan de circular bilateralmente y avanzan hacia una dinámica colectiva.
El informe no expresa ningún juicio sobre la intención de esta coordinación. Sí indica que hubo una planificación compartida antes de la escalada pública.
Lo que importa no es sólo que hubo una conversación, sino lo que sucede inmediatamente después.
Fuente: II AMPLIACIÓN DEL INFORME 680-CI-SEVGTTP-2025
Fuente: II AMPLIACIÓN DEL INFORME 680-CI-SEVGTTP-2025
Según la información contenida en el documento judicial, una de las mujeres supuestamente se enteró durante un encuentro sentimental con Zúñiga que éste había compartido mensajes con varias mujeres más. A partir de ahí, al parecer, comenzó a recopilar información y a contactar a las otras mujeres compartiendo datos.
Asimismo, les dijo que un hombre así no podía seguir ocupando un puesto tan importante y que algo debían hacer. También compartieron información sobre preocupaciones sobre posibles enfermedades de transmisión sexual.
Según los mensajes recabados, el tema comenzó a escalar, involucrando un pedido de dinero a Zúñiga y el intercambio de información judicial sensible. Luego a los contactos con la prensa y los políticos.
El salto a los periodistas
El 20 de octubre el peritaje abre un nuevo eje: el contacto con el periodista Douglas Sánchez Jiménez.
El informe afirma que en esa conversación inicial se reenviaron 182 archivos. La pericia deja claro que no fue posible individualizar la autoría original de cada uno, pero contextualiza que provinieron del grupo y de intercambios anteriores.
Este volumen de expedientes supone un punto de inflexión: la información deja de circular sólo entre los denunciantes y es trasladada a un actor externo con capacidad de difusión pública.
Al mismo tiempo, el documento identifica una conversación con Cristian Montero Ulate. En esa conversación, la denunciante explica que en un episodio anterior obtuvo su número del propio Zúñiga. La frase está transcrita en el informe.
También aparece un «Periodista llamado Jesús». El documento recoge las dudas expresadas por una de las mujeres sobre su identidad y la necesidad de verificar si era miembro. Este detalle plantea un matiz importante: no todos los contactos externos fueron aceptados automáticamente.
Por lo tanto, el dictamen de los expertos no se limita a enumerar nombres. Muestra la transferencia de información al circuito de medios.
INAMU: apoyo y debate público
El 23 de octubre de 2025, según el peritaje, se estableció comunicación directa con Yerlin Zúñiga Céspedes, presidenta ejecutiva del Instituto Nacional de las Mujeres (INAMU).
El archivo identifica el número de teléfono y transcribe parte de los intercambios. En estos mensajes no se abordan los antecedentes penales del caso, sino aspectos logísticos: coordinación para un encuentro presencial y pautas sobre el manejo del teléfono móvil como posible elemento de prueba.
En uno de los segmentos se recomienda no permitir la manipulación del dispositivo y preservar la integridad de la información digital hasta que pueda ser entregada a las autoridades competentes. Ese detalle no es menor. El informe registra esto como parte de la cadena de comunicaciones que precede a la judicialización pública del caso.
El contacto se produce el mismo día en el que también se graban conversaciones con periodistas. Es decir, la activación institucional no fue posterior al estallido mediático; Fue casi simultáneo.
En términos cronológicos, el acercamiento al INAMU se da apenas cuatro días después de la creación del grupo digital y en la misma ventana horaria en la que se envían los expedientes a los comunicadores. En esa etapa, el caso ya había salido del ámbito interpersonal y se encontraba en fase de escalada externa.
Días después, el presidente del INAMU defendió públicamente el accionar de la institución. «Que quede muy claro que en estos casos, como ocurre con otros casos, cuando una mujer sufre violencia, se siguieron estrictamente los protocolos y normas de manera responsable», dijo en conferencia de prensa.
Sin embargo, la intervención del Instituto abrió un debate paralelo. Grupos feministas cuestionaron el papel del INAMU en el caso y expresaron dudas sobre la forma en que se abordaron las denuncias. Esa discusión pública añadió una capa política y social a un proceso que inicialmente fue estrictamente criminal.
El informe pericial no se pronuncia sobre esta controversia. No analiza la legalidad de las actuaciones del Instituto ni evalúa la pertinencia de sus protocolos. Su alcance es técnico: documentar que existió el contacto, identificar fechas, números de teléfono y contenido transcrito.
Pero al establecer ese momento, el expediente demuestra que el caso no sólo llegó a los medios de comunicación, sino que también activó una vía de apoyo institucional antes de que la investigación penal cobrara plena visibilidad.
Este punto es relevante porque ubica al INAMU dentro de la cronología previa al veredicto oficial de la Fiscalía y el allanamiento del director del OIJ.
Es decir, del expediente se desprende que cuando el caso se hizo público ya existía una red de contactos activada que incluía a periodistas, autoridades institucionales y el entorno político.
Y el contacto con el INAMU constituye uno de los nodos centrales de esa red.
El vínculo con el ámbito legislativo
El informe pericial no sólo documenta contactos con periodistas e instituciones. También registra un punto de unión con el entorno legislativo.
En uno de los audios transcritos, una de las denunciantes relata que mantuvo una conversación con un intermediario identificado como «Fabricio». Según su propio testimonio recogido en el expediente, fue él quien le proporcionó el número de teléfono del asesor de la representante Pilar Cisneros.
La transcripción indica que, según lo relatado por la denunciante, «Doña Pilar» habría instruido que el contacto lo realizara su asesora. El informe identifica el número de teléfono como “Natalia Martínez Asesora Pilar” y menciona la fecha del intercambio.
El documento no añade ninguna interpretación. No establece si el diputado tuvo conocimiento directo del asunto, si se produjo una reunión posterior o si hubo algún tipo de gestión legislativa. Tampoco atribuye acción formal a la oficina parlamentaria.
Lo que sí se establece es el punto exacto en el que uno de los denunciantes decide trasladar el asunto al entorno de un legislador oficial, en paralelo a los contactos con periodistas y el acercamiento con el INAMU.
Este momento es relevante por la secuencia temporal: ocurre en la misma ventana de días en que se activa el grupo digital y se envían los archivos a los comunicadores. Es decir, no aparece como una acción aislada posterior, sino como parte de un mismo proceso de escalada.
En términos institucionales, del expediente se desprende que el caso arranca en el ámbito interpersonal, pasa por la coordinación colectiva, salta a los medios de comunicación, se vincula con una institución autónoma y, casi en paralelo, toca el ámbito legislativo.
El peritaje no concluye que hubiera una estrategia política detrás de las denuncias. Tampoco afirma que se haya promovido la acción parlamentaria. Esto se limita a documentar la comunicación y registrar los detalles técnicos del contacto.
Pero al dejar establecida esa conexión, introduce una nueva dimensión: el asunto ya no se movía sólo en la esfera privada o mediática. También llegó a un canal vinculado al Poder Legislativo.
Esta ampliación del circuito -de lo personal a lo institucional y luego a lo político- es parte de la arquitectura que reconstruye el informe con fechas, números telefónicos y audios transcritos.
Y en una investigación de esta naturaleza, la arquitectura de los contactos es tan relevante como el contenido de las propias denuncias.
La denuncia contra Zúñiga
El caso contra el director del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), Randall Zúñiga López, se hizo público el 27 de octubre de 2025, cuando el Ministerio Público confirmó que tramitaba una causa penal por el presunto delito de violación sexual.
La denuncia fue presentada el 24 de octubre y se encuentra registrada bajo el expediente 25-000359-1883-PE, a cargo de la Fiscalía Adjunta de Corredores, con supervisión de la Fiscalía Adjunta de Género.
En los días siguientes surgieron nuevas causas. El 4 de noviembre, la Fiscalía Adjunta de Género confirmó la presentación de una cuarta denuncia contra la dirigente, en la que se denuncian presuntos delitos de violación y transgresión de género.
Sin embargo, la defensa del director del OIJ sostuvo que no se trataba de una nueva denuncia independiente, sino de un documento previamente ingresado al ordenamiento jurídico y vinculado a un episodio en el que una mujer afirmó haber sido contactada por funcionarios del INAMU para firmar una denuncia ya preparada.
El Ministerio Público, por su parte, indicó que los casos se tramitan según el procedimiento habitual y que Zúñiga no goza de competencia especial por su cargo.
Paralelo a la investigación penal, el Poder Judicial abrió un proceso interno y el director del OIJ fue inicialmente suspendido por un período de dos semanas mientras avanzaban diligencias como decomiso de dispositivos electrónicos y allanamientos.
En su sesión ordinaria del lunes 9 de febrero, el pleno acordó extender la suspensión contra Zúñiga López por otros 3 meses.

