En Costa Rica no hay censura aparente, ni humor visible, ni temas tabú. Ningún periodista puede ser amenazado con la espada de Damocles o la guillotina. Pero hay algo peor -y aún más sofisticado- en nuestro fútbol: el silencio y la autocensura.
Esto no es una represión cruda; Es una pedagogía del silencio. Una forma de disciplina blanda que no requiere violencia porque se basa en el miedo a perder privilegios.
La prensa deportiva costarricense –respetable, valiente y con excepciones cada vez más aisladas– ha abdicado de su papel de contrafuerza.
Ha pasado de supervisar el juego a convertirse en actor del discurso de la federación, de los grandes clubes, de los agentes de algunos jugadores y de los intereses empresariales que rodean el balón como satélites voraces. No porque creyera ciegamente en ese discurso, sino porque le convenía.
Hay comunicadores que guardan silencio por temor a las consecuencias de desafiar el poder.
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El resultado es, así, un periodismo que informa sin molestar, escucha sin profundizar y opina sin riesgos. No profundiza, permanece en la epidermis.
Este es un periodismo que confunde acceso con libertad e intimidad con complejidad.
Pierre Bourdieu Lo explicó con claridad quirúrgica: los campos sociales –incluido el campo del periodismo– están atravesados por relaciones de poder, capital simbólico y dependencia material. El fútbol no es una excepción; Un ejemplo perfecto.
El orden establecido no siempre grita; A menudo susurra. Y cuando susurra, un periodista que no ha cultivado el oído crítico se repite.
El poder del silencio
Un periodista deportivo suele ser precario, mal pagado y atado a la lógica clasificaciónRápidamente aprende que la supervivencia profesional depende de no salirse del guión. No molesta al líder, no critica al agente, no irrita al sindicato. Y todos están felices.
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La omisión deliberada no es ignorancia: es cálculo. Pero, cuando el cálculo se convierte en norma, deja de parecer estrategia y se convierte en rendición moral.
Se callan para no perder exposición, por eso se quedan afuera Fuera del registroNo se le debería prohibir la participación en conferencias de prensa que funcionan más como funciones religiosas que como espacios de rendición de cuentas.
Incluso para quedarse en Charlar Donde se publican equipos, lesiones y «primicias», datos, fotos, etc. sindicato o club.
Guarda silencio para preservar la voz, el oxígeno económico que dicta las líneas editoriales con una sutileza que haría sonreír a cualquier manual de campaña.
Aquí aparece otra figura importante: el portavoz. No el héroe que da la cara -esa especie está en peligro de extinción- sino el mediador que gestiona la historia.
Los portavoces no revelan: filtran. No explica: enmarca. Y la prensa, en lugar de cuestionarlo, lo amplifica.
Una pregunta incómoda se transforma en una declaración conveniente; El conflicto constructivo se reduce a una anécdota mediada; La crítica sistemática se diluye en polémicas de 24 horas. Pan y circo con micrófono inalámbrico.
Bendito consuelo
periodista polaco Ryzard Kapuskinsky Advirtió que el mayor enemigo del periodismo no es la censura sino la conveniencia.
Y en Tico Football la comodidad es un mullido sillón donde mirar el poder sin tocarlo.
Se discuten planes tácticos, las redes sociales se incendian con llamadas y los errores arbitrales se dramatizan como tragedias griegas, pero rara vez se escucha la estructura que produce estas decisiones.
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¿Quién manda realmente en el fútbol costarricense? ¿Cómo se toman las políticas económicas? ¿Quién supervisa a los auditores?
¿De dónde surgió la masa de «empresarios», entrenadores, directivos y jugadores mexicanos que pueblan Costa Rica? ¿De dónde sacan la fortuna para invertir en nuestros equipos? El silencio es la única respuesta.
Ni siquiera esa omisión es inocente. provoca consecuencias. Naturaliza las desigualdades, legitima los abusos y consolida una narrativa única en la que el engranaje dominante siempre tiene la razón, los errores son siempre «humanos» y las crisis siempre son «superables».
La prensa, en este esquema, actúa como correa de transmisión para las instituciones que toman decisiones. No monitorea: normaliza. No cuestiona, justifica. No señala el problema, simplemente desvía la atención de las noticias.
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escritor americano Gore Vidal Solía decir que el periodismo corporativo no está diseñado para decir la verdad, sino para proteger a quienes están en el poder. Es difícil encontrar una definición más precisa del ecosistema de medios deportivos costarricenses.
No se requiere conspiración; Basta la rutina, saber qué cosas generan llamadas “de arriba” y qué pasa desapercibido. Entendiendo que hay silencios que pagan mejor que la verdad.
Por eso es más rentable incendiar las redes con polémicas -muchas veces frívolas- fabricadas que investigar fraudes en el fútbol costarricense. ¿Qué pasó con Turrialba? ¿Por qué ha desaparecido del debate público? De nuevo: silencio.
Vende tu alma al diablo
En lugar de someterte a temas espinosos que provocan problemas de separación, es mejor dedicarte a algo más. la luzCómo conseguir que todas las firmas se presenten en nuestra «exclusiva» de fútbol.
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No importa que tengas que vender tu alma al diablo para hacerlo.
Es una nueva generación que opera en el ambiente y para cumplir con el objetivo de enganchar a un futbolista en un club, filtran información, negocian ofertas especiales e inventan los métodos de los grandes equipos europeos para los jugadores costarricenses.
Algunos de estos agentes pagan a comunicadores para que hagan anuncios hablando de bellezas sobre un delantero de talla media.
Pero no sólo la firma, también están los periodistas y personas influyentes Se dedican a elogiar a líderes, coaches, directivos, etc. A cambio reciben lo más valioso en la comunicación: información.
Algunos incluso pagan para destruir reputaciones. otros para construirlos. El periodismo se transformó en un mercado persa.
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Y si eso no funciona, se recurre a la terapia de shock: llamar a los medios para solicitar/exigir que los periodistas no cubran la federación, el equipo o la actividad. Aquí los resultados son 50-50, pero el mensaje es claro: política o marcharse.
Cuando esto me pasó a mí, hace unos cinco años, tuve la suerte de que me enviaran por el tubo de una manera muy decente. Es decir, lo que corresponde.
romper el silencio
Pero humanicemos el tema. Estos no son villanos individuales. Es un sistema que obliga a la gente a guardar silencio, que educa al periodista en todo. No se puede publicar.
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Algunos lo lamentan en privado, pero la cosa no desaparece de ahí. Otros lo justifican con la frase más peligrosa en los negocios: «Ahora no es el momento». Y así, el momento nunca llega. El silencio se hereda, se enseña y se institucionaliza.
Romper ese contrato implícito requiere más que valentía personal. Requiere unos medios de comunicación que estén dispuestos a perder privilegios y pagar un alto precio. Necesita audiencias capaces de exigir más que entretenimiento y periodistas que recuerden que la legitimidad, la autoridad, el reconocimiento, el prestigio y la fama no provienen de la autoridad formal, sino de la credibilidad ante el público.
el escribio Walt WhitmanEl periodismo debe ser inclusivo, no repetir consignas.
Es urgente que los comunicadores entiendan que el fútbol, como fenómeno social, merece algo mejor que el periodismo doméstico. Más que entretenimiento, más que controversias artificiales. En definitiva, la diversión, el chisme, el humor y las reticencias deben tener límites.
Porque el poder habla solo cuando la prensa calla. Y cuando el poder habla solo, el juego es de todos.

