El mundo necesita urgentemente alejarse de los combustibles fósiles. Para conseguirlo, los vehículos eléctricos y las grandes centrales de energías renovables necesitan un componente importante en sus baterías: el litio. Esta emergencia global se ha centrado en uno de los lugares más inhóspitos y frágiles del planeta: el desierto de Atacama en Chile, hogar de aprox. 25% de las reservas globales de este mineral.
Pero esta “salvación” tiene un lado oscuro. Como muestra una investigación exhaustiva publicado por mongabayChile acelera la explotación ciega de sus salares. Bajo la promesa institucional de que este mineral será el “nuevo salario de Chile” -¿cómo? Así lo definió el expresidente Gabriel Boric a través de la promesa de riqueza con estricto respeto al medio ambiente; la realidad en este ámbito es todo lo contrario. El deseo productivo aniquila el conocimiento socioecológico necesario para evitar la destrucción de la naturaleza misma que irónicamente busca salvar el mundo.
El pacto que sella el futuro. Para capitalizar esta demanda, el Estado chileno debe lanzó la Estrategia Nacional del Litio (ENL)con el objetivo de consolidar al país como líder indiscutible del mercado. En este contexto, se concluyó un acuerdo minero sin precedentes. Respectivamente La confusiónLa minera estatal Codelco y el gigante privado SQM firmaron un pacto histórico para extraer litio en el Salar de Atacama hasta 2060 como parte de una nueva empresa conjunta: Litio Nova Andino.
Con el objetivo de evitar la oposición local que suele paralizar estos megaproyectos, el acuerdo incluyó un modelo de gobernanza sin precedentes. Este programa promete a las comunidades indígenas de Atacama (el pueblo Lickanantay) Millones de dólares al año en gananciasAsientos en mesas de diálogo y facultades de control ambiental. Un modelo que es aclamado por la industria como el estándar de la futura “minería verde”, pero que ha disparado una mecha en la región con consecuencias imprevistas.
La disparidad de 33 a 1. Las promesas de equilibrio ecológico fracasan cuando se analiza el presupuesto familiar. Los números son demoledores: por cada peso que el Estado chileno invierte en proteger los frágiles ecosistemas de los salares, destina 33 pesos a promover la productividad y la tecnología minera.
A través de la Corporación de Fomento de la Producción (CORFO), el Estado ha inyectado más de 166 millones de dólares en el desarrollo tecnológico para la industria. En dramático contraste, la inversión científica para comprender los efectos del litio en el agua, los microorganismos y las especies en peligro de extinción –como los flamencos andinos– apenas se acerca a los 5 millones de dólares.
yoVisibilidad territorial. A esta ceguera institucional se suma la invisibilidad territorial. Como explican los medios Ladera sur al documentar el proyecto científico anillo de leonel público está obsesionado con los estanques de evaporación y los ignora Fuera de sitios: las zonas exteriores a las salinas.
Las rutas de transporte, las terminales portuarias y las comunidades de tránsito están absorbiendo silenciosamente impactos iguales o peores bajo “el disfraz de desarrollo verde”, advierten los investigadores. Para el ganador del Premio Nacional de Historia Lautaro Núñez, citado por el mismo medio, la clave se pierde en el debate: “Los salares son patrimonio de Chile”.
Sed en el desierto. A medida que se invierten millones en tecnología, el ecosistema se está agotando. Para extraer litio es necesario bombear y evaporar enormes cantidades de agua primaria. ¿Qué tan detallado? La confusiónActualmente, por cada tonelada de litio se utilizan hasta 12.500 litros de agua industrial, lo que provoca que el desierto de sal se hunda hasta dos centímetros al año.
Ante esta amenaza, la inyección de efectivo ha provocado la mayor ruptura histórica entre la población de Lickanantay. Después de bloquear rutas en enero de 2024, las comunidades se pelearon entre sí por el botín multimillonario, que podría alcanzar hasta 150 millones de dólares anuales para la región. según el gobierno chileno.
Ruptura social. Rudecindo Espíndola, agricultor local citado por La confusiónAseguró que participar en este acuerdo sería una forma de “justicia participativa” porque luego de 12.000 años de habitar el territorio, finalmente tendrían acceso físico a las instalaciones para monitorear a las mineras.
Sin embargo, otros ven la destrucción de su tejido social. Sergio Cubillos, Presidente del Municipio de Peine, Reconocer la misma publicación. que “el hecho de que las comunidades hoy reciban dinero ha llevado a esta división”. Sonia Ramos, una respetada curandera de 83 años, es aún más directa. en su entrevista con Clima Inicio Noticias: «Somos tierra y agua (…), pero hoy hay fragmentación. Todo está desequilibrado.» Para ellos, el megapacto minero no trae ningún avance, sino “la muerte, la destrucción total del Salar”.
Entonces, ¿qué pasará? Para justificar su expansión hasta 2060, NovaAndino se ha comprometido a dejar de utilizar agua dulce e inyectar al menos el 30% de la salmuera nuevamente al subsuelo mediante nuevas tecnologías de extracción. Sin embargo, esta promesa es vista con gran escepticismo. Como advierte la microbióloga Cristina DoradorSin embargo, estas tecnologías de reinyección no han tenido éxito a gran escala y podrían alterar la composición química del desierto. Continuar con la financiación hasta 2060, afirma, podría ser el “golpe de gracia” para este ecosistema vital.
El Estado como mediador, no como protector. Políticamente, el rumbo parece no haber cambiado. El recién inaugurado presidente de derecha José Antonio Kast ya se comprometió a respetar los acuerdos firmados por el gobierno anterior. Las máquinas siguen en funcionamiento.
En declaraciones sobre mongabayHernán Cáceres, director del Instituto Nacional del Litio y Salares (INLiSa), justificó el bajo presupuesto estatal en el sector ambiental diciendo que estos fondos en realidad son “habilitación de gasto”. Es decir, el Estado financia estudios ecológicos y mesas de diálogo no necesariamente para detener los impactos, sino para allanar el camino a las empresas mineras, reducir el riesgo de conflicto social y garantizar que las empresas puedan operar sin resistencia de los pueblos indígenas.
Venda. Mientras las inversiones tecnológicas avanzan a una velocidad récord, la protección jurídica, como la reciente creación de la Red de Salares Protegidos, avanza lentamente y está sumida en la burocracia y la falta de financiación. La historia del litio en Chile resume la gran contradicción de nuestro tiempo. En el esfuerzo por limpiar el aire en las metrópolis del hemisferio norte, uno de los rincones más antiguos y con mayor biodiversidad del Sur Global está siendo comprimido y dividido.
El estudio concluye que el país enfrenta hoy un desafío monumental: debe demostrar si sus políticas de producción pueden coexistir con la protección de la naturaleza o si el “oro blanco” terminará por socavar su patrimonio ecológico. Actualmente, los datos muestran que la maquinaria funciona a toda velocidad, pero Chile está al volante con los ojos vendados.
Imagen | Willian Justen de Vasconcellos
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