Las investigaciones del Caso Caza Furtiva, que sigue a un grupo que vendía logística a bandas de narcotraficantes, tiene un importante componente económico.
Aunque las investigaciones iniciales las lleva a cabo la División Antidrogas, el jefe de investigaciones, Juan Pablo Calvo, explicó que también se está evaluando con la Fiscalía el acercamiento del grupo por presunto lavado de dinero.
«Esta organización utilizó algunos negocios aparentemente legítimos, como la venta de vehículos (y) la producción agrícola, como el café», explicó el portavoz.
A esto le suman incursiones en la zona de construcción.
Este panorama también provocó que los allanamientos de este martes a este expediente judicial involucren procesos más complejos para la búsqueda de pruebas.
Por ejemplo, en Guanacaste se inspecciona un hangar para la inspección de dos aeronaves. En el resto de plazas también se busca incluir en el expediente 24 vehículos, de muy alta calidad.
Una operación detrás del caso Furtivo
El caso Raiding consta de 25 allanamientos. La mayoría de ellos (17) ocurren en la Zona Sur, pero también hay acción en San José, Alajuela, Heredia y Guanacaste.
La meta inicial eran 11 bolsas; Hasta el martes por la mañana ya había 8 sospechosos detenidos.
El OIJ destaca que el grupo no actuó como un actor empresarial en sí, sino como un proveedor de servicios.
“Esta organización se supone que participa en temas logísticos, específicamente a diferentes organizaciones criminales que ingresan droga al país. Esta organización se dedica a realizar trabajos logísticos para poder subirlas al sector de Guanacaste”, dijo el titular del OIJ.
«En este sector utilizan pistas secretas para llevar droga por vía aérea a diferentes países del norte de Centroamérica. Por ejemplo Guatemala, México e incluso a Estados Unidos», agregó.

