
Los hay en españa más mascotas ¿cuales niños? Un poco más. Por ello, no es de extrañar que cada vez más ayuntamientos afronten uno de los problemas derivados de este «boom» de las mascotas: las heces que quedan en parques, aceras y calles, a merced de los peatones desprevenidos que acaban llevándolas en las suelas de los zapatos. Recientemente Pablo Muñoz Gabilondoel creador de “Pipper de gira”Hicimos cuentas y descubrimos que ya hay algunos en España. 87 comunidades que han elegido los recuentos de ADN para castigar a los dueños de mascotas groseros.
Y el número sigue creciendo.
¿Qué pasó? Que haya concejales en España que estén declarando la guerra a los excrementos de perro no es ninguna novedad. Muchos de estos consistorios también encontraron en la ciencia un aliado inesperado. Lo sorprendente es hasta qué punto esta medida se ha extendido En una década recorrió toda la geografía española y llegó a decenas de ciudades.
Málaga desde 2018 comenzó a crear una base de datos de muestras de ADN de perros para identificar a qué animales pertenecían las heces abandonadas y (lo más importante) bueno sus dueñosCada vez más ciudades se han decidido por una medida similar. Uno de los más recientes fue Tarragona, que se inauguró en febrero una campaña de información seis meses para concienciar a los dueños de perros.
Un número: 87. Recientemente Pablo Muñoz, creador de “Pipper de gira”realizó una búsqueda y concluyó que ya hay 87 ciudades en España que han apostado por los recuentos de ADN para acabar con los excrementos de los perros. No todos están en el mismo punto. 68 de estos 87 municipios han implementado sistemas de control genético para mejorar la limpieza de sus calles. Los 19 restantes están trabajando en ello y lo han dejado más o menos avanzado.
Hay casos muy diferentes en la lista. Esto incluye a Málaga, por ejemplo, que ya aplicó Multas en 2018y otros como Tarragona, que tuvo lugar el pasado mes de octubre yo busqué Empresa capaz de realizar análisis genéticos de heces de perros y sigue en ello una fase inicial. La fotografía general es interesante porque muestra que la medida continúa extendiéndose por todo el país. De hecho, ciudades como Alcalá o Tres Cantos están avanzando en esta dirección en los últimos meses.
Un mapa desigual. el estudio de Muñoz llega a otra conclusión: no todas las regiones de España estaban igualmente interesadas en los recuentos de ADN de los perros. Las 87 ciudades y municipios identificados por el experto se concentran esencialmente en 15 provincias. En concreto, la mayoría se concentra en Barcelona (19) y Valencia (43), seguidas de Marid (5) y Málaga (3).
Hay regiones donde ninguna localidad se ha sumado a la medida, aunque esto podría cambiar pronto. Por ejemplo, en el mapa dibujado por Muñoz no hay Consejo del País Vasco, pero la propuesta sí Ruidos en Donostia.
¿De qué está hecho exactamente? El sistema se divide básicamente en dos fases. Ambos igualmente importantes. La primera es crear una base de datos: los dueños de las mascotas las llevan al veterinario para recoger muestras de saliva, que luego se incluyen en un censo que incluye al animal, sus datos, un contacto y el humano responsable de su cuidado.
Normalmente, la participación en el censo es obligatoria (al igual que el astillado), por lo que la no toma de muestra de la mascota se sanciona con multas. En cualquier caso, no es raro que los ayuntamientos subvencionen todo o parte del análisis.
Pregunta del censo… y algo más. El registro genético es un elemento importante, pero sólo funciona si va acompañado de controles periódicos en los parques, calles, jardines… de las ciudades. Los agentes son responsables de recolectar muestras de heces abandonadas, detallar dónde y cuándo fueron retiradas y enviarlas a laboratorios especializados donde se analizan estos depósitos.
El objetivo: identificar tu ADN y buscar coincidencias con los perfiles archivados en el primer paso. Muñoz explica entre 5 y 20% En los casos restantes, se extraen conclusiones fiables que permiten a las autoridades identificar a qué mascotas pertenecen los excrementos y (lo más importante) quiénes son sus dueños.
Una vez que son “cazados”, enfrentan multas, que varían de un lugar a otro, pero generalmente oscilan entre entre 60 y 600 euros. Si el análisis de las heces no muestra coincidencia con el registro (es decir, las heces pertenecen a un perro que no está “registrado”), el laboratorio también elabora un informe detallando los datos del animal: color, tamaño, forma, sexo… una especie de “retrato robótico” que ayuda a las autoridades en la identificación.
Luces y sombras. El estudio de Muñoz confirma que el recuento de ADN de perros está conquistando a más municipios, pero el sistema también afronta sus propios retos. Como admite el periodista, que funcione o no depende en gran medida de si el censo es representativo y de si se realizan periódicamente campañas de recogida de heces. En ocasiones, la implementación del sistema también fracasó debido a cambios en los gobiernos locales.
También hay quienes se preguntan si acabar con las cacas que quedan es una solución eficaz (o al menos rentable). En un artículo sobre el temaelDiario.es cita concretamente a Gonzalo Moreno, actual presidente del Consejo General de Colegios de la Profesión Veterinaria. En 2018, antes de asumir el cargo, redactó un informe crítico en el que rechazaba varias ideas.
En primer lugar, la rentabilidad de la medida. ¿Los resultados justifican los costos de realizar el censo y recolectar y analizar muestras? La segunda razón es que algunos de los análisis pueden verse frustrados por el deterioro y contaminación de las muestras o simplemente por no registrar los animales. Al fin y al cabo, no son sólo los perros “señalizados” los que pasean por una ciudad. También hay animales que vienen de fuera, como perros callejeros o los que vienen de gente de paso.
Imágenes | Jay Wennington (Unsplash), Kyleburning (Flickr) Y Anna Dudkova (Unsplash)
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