Él Senado Argentina aprobó el proyecto de reforma laboral con 42 votos a favor, 28 en contra y dos abstenciones.
La ley, que modifica un reglamento de 1976, reduce la base para calcular las indemnizaciones en perjuicio de los trabajadores, introduce alternativas al pago de horas extras, limita el derecho de huelga y las actividades sindicales, entre otras importantes reformas a las condiciones laborales.
El 11 de febrero se aprobó la reforma laboral por parte del Senado y fue trasladado a la Cámara de Diputados, donde fue aprobado con modificaciones, por lo que regresó a la Cámara Alta para su ratificación final este viernes.
El debate contó con apenas una veintena de ponentes y comenzó con la intervención del senador de La libertad avanza (LLA, partido oficial) Juan Cruz Godoy, quien intentó despejar las dudas sobre la reforma asegurando que «los derechos que establece la Ley de Contrato de Trabajo continúan».
Entre los puntos que destacó como positivos mencionó que las compensaciones aún existen, que se facilita el registro formal de los empleados y que el sistema se «agiliza» y se vuelve «más económico».
El peronismo cuestionó la creación del Fondo de Asistencia al Trabajo (FAL), que permitirá a los empresarios realizar aportes mensuales para cubrir eventuales despidos, asegurando que se trata de un «incentivo a los despidos», según Jorge Capitanich, y una «nacionalización de la deuda privada» de los empresarios con los trabajadores, según Mariano El Justicialista, ambos del bloque.
Al momento de los cierres, el presidente del Bloque Justicialista, José Mayans, opinó que la restricción al derecho de huelga propuesta por la ley era «manifiestamente inconstitucional» y que la ley era un «desastre legislativo».
Patricia Bullrichex ministro de Seguridad Nacional y líder del bloque oficialista, concluyó el debate argumentando que el actual régimen laboral hace que «nadie contrate a nadie» y que «en nombre de los trabajadores, miles de trabajadores han sido enviados a la informalidad».
«Esa es la farsa moral que vamos a intentar arreglar con esta ley», dijo Bullrich.
Esta tarde, cientos de personas, líderes políticos de la oposición y sindicalistas a las puertas del Congreso Argentino a protestar contra la ley.
Tras la retirada de los sindicatos, al comenzar los intentos de disturbios, la jornada acabó con 122 manifestantes heridos y 4 detenidos, según la organización de derechos humanos Comisión por la Memoria.
Cambios laborales para atraer inversiones: las razones del Gobierno
El presidente Javier Milei, promotor de la medida, considera que los cambios al código laboral argentino, de medio siglo de antigüedad, son cruciales para sus esfuerzos por atraer inversión extranjera, aumentar la productividad e impulsar la creación de empleo en un país donde aproximadamente dos de cada cinco trabajadores están empleados de manera informal.
Quienes apoyan la reforma laboral lo confirman Las elevadas indemnizaciones por despido y los altos impuestos hacen casi imposible despedir a los empleados, lo que limita la productividad y desalienta a las empresas a buscar empleo formal.
Casi la mitad de los argentinos trabajan «negros». Es decir, en el empleo informal o no declarado y señalan que el crecimiento del empleo en el sector privado está estancado desde hace 14 años. Por tanto, sostienen que la reforma fomentará el empleo.
La reforma, que ahora ha sido aprobada, fue la primera gran prueba del poder político de Milei desde que su emergente partido político ganó las elecciones de mitad de mandato en Argentina el año pasado, con 20 mil millones dolares apoyo de su importante aliado, el presidente de EE.UU, Donald Trump.
Más de un siglo de normas laborales
Los logros en materia laboral Argentina Tienen una historia que se remonta a más de un siglo. Las normas sobre el descanso dominical y la protección laboral de mujeres y niños datan de la primera década del siglo XX. Y desde 1929 es la ley que establecía una jornada máxima de ocho horas.
Pero fue entre 1943 y 1955 que, ante la insistencia del tres veces presidente argentino Juan Domingo Perón -primero como Secretario del Trabajo y luego como Jefe de Estado-, se lograron grandes avances, como vacaciones pagadas, compensaciones justas, protección de la seguridad social y arbitraje obligatorio en los conflictos laborales.
«En ese momento, lo que también sucede -tan importante como la emisión de normas- es la fuerza que toman las organizaciones sindicales en defensa de los derechos de los trabajadores. Se trata de un fenómeno muy especial de Argentinaespecialmente en lo que respecta a lo que ocurre en gran parte de América Latina«, dijo a Efe el abogado Claudio Moroni, ministro de Trabajo, durante la Gobierno del peronista Alberto Fernández (2019-2023).
Según Moroni, uno de los resultados de esta fuerza sindical es que Argentina Es uno de los países con mayor número de convenios colectivos por rama de actividad, con casi el 90% de los trabajadores registrados cubiertos por estos convenios, que incluyen protecciones adicionales a las previstas en la normativa general y que obligarán a renegociar la reforma de Milei dentro de un año.
La reforma también modificará significativamente la Ley de Contrato de Trabajo, aprobada en 1974, y que, según Moroni, es «una de las leyes más avanzadas del mundo en términos de protección de los trabajadores».
Poder colectivo, aprovechado
La reforma no sólo supondrá un retroceso en los derechos individuales de los trabajadores, sino también en la representación colectiva.
«Argentina Fue paradigmático en la protección de los derechos de los trabajadores, no sólo por la fuerza de los sindicatos, sino también porque no podía haber más de un sindicato por actividad, dándole más poder para discutir salarios y derechos. En general, la mayoría de los países tienen varios sindicatos por actividad, que son más débiles para negociar», dijo a Efe Hernán Letcher, director del Centro de Economía. Política Argentina.
La reforma pondrá fin a este fenómeno (puede haber más de un sindicato por actividad) y también permitirá acuerdos a través de contratos de empresa e individuales con condiciones pactadas directamente entre el trabajador y el empleador, que tendrán prioridad sobre los convenios colectivos.
«Hay una tendencia hacia la deslaboralización, lo que significa que la relación entre trabajadores y empleadores es menos una relación laboral y más una relación contractual tradicional», dijo Letcher.
La reforma también ampliará la lista de sectores considerados esenciales, que no podrán prestar menos del 75% del servicio en caso de huelga, derecho que, por tanto, se verá muy restringido.
EFE

