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23 expulsiones en Cruzeiro-Mineiro, Brasil – Al Día cr

(Sao Paulo, Brasil). Una batalla campal entre jugadores del Cruzeiro y del Atlético Mineiro en la final del campeonato estatal de Minas Gerais se saldó el domingo con 23 expulsiones, un récord en el fútbol brasileño, según informaron diarios locales y una agencia especializada.

Puñetazos, empujones y patadas empañaron el final del partido: 12 jugadores del Cruzeiro y 11 jugadores del Atlético Minero fueron expulsados ​​por el árbitro Matthews Candancon, entre ellos jugadores destacados como Cassio y Caio Jorge Raposa en las filas o Hulk y Junior Alonso, según el acta de Gallo.

El 27 de febrero de 2011, en un partido entre el Club Atlético Claypole y Victoriano de la quinta división de Argentina, el récord mundial en un partido de fútbol en el Libro Guinness de los Récords es de 36 tarjetas rojas.

Cruzeiro ganó el partido 1-0 y Minero ganó el título del campeonato.

«Pido disculpas a todos los que estaban en el estadio, a los que miraban por televisión y, lo más importante, a los niños que se inspiraron en el fútbol», publicó Hulk en Instagram este lunes.

«Lo que vimos no fue el ejemplo que queríamos dar», subrayó el delantero de 39 años, quien, según videos de la pelea, tuvo fuertes golpes con los argentinos Lucas Romero y Lucas Villalba.

En declaraciones a la prensa después del partido, Hulk criticó al juez Candancón.

«Hablé con el árbitro» en la segunda parte y «le dije: ‘Tú tomas el control del partido o va a ser un desastre'», dijo.

Todo comenzó con un choque entre el portero del Atlético Mineiro, Everson, y el centrocampista Christian, del Cruzeiro, en la prórroga.

Luego de un choque durante una disputa por el balón, el portero se abalanzó sobre su rival en el suelo, desatando una pelea.

«No queríamos terminar el partido así», se lamentó el goleador Kaio George en una entrevista con GE TV en el campo.

Trató de restar importancia a la magnitud de la pelea: «Fuera del campo, todos son amigos y todo está bien».

El Atlético Mineiro, en un comunicado, rechazó «cualquier forma de violencia en el fútbol» y anunció que tomará las «medidas necesarias para que situaciones como ésta no se repitan».

Según el sitio especializado Acervo Da Bola, el récord de expulsiones en un partido oficial del fútbol brasileño fue de 22.

Ocurrió en 1954 en un partido entre Portuguesa y Botafogo en el antiguo torneo Rio-São Paulo.